El incendio en una vivienda de Alcobendas movilizó el sábado a cinco dotaciones de bomberos y dejó cuatro intoxicados leves por humo. Los cuatro fueron atendidos por el SUMMA 112 y dados de alta en el mismo lugar del siniestro.
Qué se sabe del incendio: un dormitorio, cuatro alturas y cinco dotaciones
El aviso entró en torno a las 15:40 del sábado 17 de octubre. El fuego se originó en la habitación de un primer piso, en un edificio de cuatro alturas. Ese es el dato que más dice del siniestro: un incendio encerrado en una sola estancia que, aun así, necesitó cinco dotaciones para darse por extinguido.
La vivienda quedó muy afectada por el fuego. Las viviendas contiguas no ardieron, pero sí se vieron afectadas por el humo, y de ahí salen los cuatro intoxicados leves. Los bomberos de la Comunidad de Madrid se encargaron de la extinción; el SUMMA 112, de la asistencia sanitaria en el rellano. Ningún herido grave. Eso es lo importante.
Lo que no ha detallado Emergencias 112 es la causa. Tampoco si las cuatro personas atendidas vivían en la vivienda siniestrada o en los pisos de al lado. Son dos preguntas pequeñas que, puestas juntas, explican casi todo lo que ocurre después de un incendio así.
Por qué cuatro vecinos acabaron en el rellano si el fuego no salió del dormitorio
El humo no respeta paredes. Sube por la escalera, se cuela por la rendija de la puerta de casa y en dos minutos convierte un rellano en un sitio del que no se puede salir sin agacharse. En un edificio de cuatro alturas, el tiro de la caja de escaleras funciona como una chimenea. Lo hemos visto mil veces: el fuego se queda en una habitación y los afectados aparecen dos plantas más arriba.
A eso se suma la manía más extendida de los portales españoles: la puerta cortafuegos calzada con un ladrillo o con una cuña de madera para que no dé portazos. Esa puerta está ahí por algo. Si un día hay humo, la diferencia entre el rellano y la escalera la marca ese cierre. Y nadie lo piensa hasta que lo piensa.
Un incendio de una sola habitación rara vez mata por fuego; lo hace por el humo que encuentra la puerta abierta.
En España no es obligatorio instalar un detector de humo en casa. En un piso de 80 metros, uno normal cuesta menos que una cena para dos y avisa con el pitido antes de que el humo llegue al pasillo. No hace falta reforma ni permiso de la comunidad. Se pega al techo y se acabó. Eso sí: si no le cambias la pila, tienes un adorno.
Lo que este incendio dice del parque de vivienda de Alcobendas
El patrón se repite en toda la zona norte. Un edificio de los años setenta u ochenta, una instalación eléctrica que ha aguantado más reformas de las que aparenta, un radiador viejo o un cargador que se queda enchufado toda la noche. Buena parte de las salidas por fuego de vivienda que atienden los parques que cubren Alcobendas, Sanse y Sanchinarro responde a ese guion, mucho más que a los grandes siniestros que salen en los informativos.
Y luego está la parte que no se ve. La revisión de la instalación eléctrica del edificio, esa que casi nadie pide porque «lleva así cuarenta años y nunca ha pasado nada». El certificado de la instalación térmica. La puerta del cuarto de contadores cerrada con llave de verdad. Son cosas de comunidad, de administrador y de junta, y suelen quedarse en el cajón hasta que hay una noche como la del sábado.
Tampoco ayuda el ruido. Los incendios de vivienda que se repiten en la zona responden casi siempre a tres cosas pequeñas que se juntan: un enchufe sobrecargado, una estancia sin ventilación, y una puerta que nadie cerró. Nada heroico. Nada que merezca un titular de portada. Y, aun así, cinco dotaciones.
El precedente útil aquí no es otro incendio concreto, sino la experiencia que manejan los propios parques: los fuegos de vivienda se detectan tarde, cuando el humo ya ha salido de la habitación. En un bloque como el del sábado, con cuatro alturas y una sola escalera, eso significa cuatro personas atendidas por algo que empezó en una habitación de primer piso. La cuenta sale sola.
Hay un hito concreto y no depende del Ayuntamiento: la próxima junta de tu comunidad. Ahí se piden el certificado de la instalación eléctrica, la revisión de la puerta cortafuegos y los detectores de las zonas comunes. Cuesta menos discutirlo en frío que a las tres de la mañana con los bomberos en la escalera.
📌 Aviso en el Tablón
- A quién afecta: Vecinos de edificios de viviendas de Alcobendas, sobre todo bloques antiguos de cuatro alturas con una sola escalera.
- Cuándo entra en vigor: Desde hoy mismo. El 112 no ha detallado la causa del siniestro del 17 de octubre.
- Qué hacer: Comprobar que la puerta cortafuegos del portal cierra sola, revisar el detector de humo si lo tienes y llevar la revisión eléctrica del edificio al orden del día de la próxima junta.
Si tu portal tiene la puerta calzada con un ladrillo, ya tardas en quitarlo. Pues eso.


