El cierre de la librería Pérgamo: por qué la librería de tu barrio en La Moraleja podría ser la siguiente
El cierre de la librería Pérgamo ya tiene fecha: el 17 de noviembre. Ochenta años de historia en el barrio de Salamanca que se apagan porque a sus responsables no les renuevan el alquiler. Y aunque suene a noticia de otra ciudad, en La Moraleja, Alcobendas y Sanse hay quien ha empezado a hacer cuentas: si le pasa a la librería más antigua de Madrid, ¿por qué no a la de la esquina de casa?
La historia viene de lejos. Pablo Cerezo tomó las riendas del negocio en 2022, cuando Pérgamo ya estuvo a punto de cerrar y se salvó por la intervención de un inversor anónimo. Meses después se incorporó su compañera, María Treviño, y entre los dos convirtieron el local en algo más que una tienda: presentaciones, clubes de lectura y vermuts literarios.
El final lo escriben las cifras. Según la encuesta que la Asociación de Librerías de Madrid publicó en mayo, el 84% de las librerías de la capital trabaja en régimen de alquiler y más del 80% considera que esa renta amenaza su estabilidad. Solo un 14,3% tiene garantizada su continuidad en el local actual.
A eso se suma que el negocio no es precisamente manco. Un tercio de los libreros consultados han renunciado a contratar personal por el precio del alquiler, y un 41% anticipa un riesgo inmobiliario alto en los próximos dos años. La librería se queda con el 30% del precio de cada libro, un porcentaje que cae al 15% en las ventas a instituciones públicas. Traducido: una subida de 1.000 euros al mes exigiría vender 10.000 euros más solo para no perder dinero.
Qué se esconde detrás de una persiana que baja: el sector entero vive de alquiler
En la zona norte el patrón se repite, y no hace falta irse muy lejos. Basta darse una vuelta por La Moraleja, por la calle de la Libertad o por las galerías de Moraleja Green y Megapark: los bajos cambian de inquilino cada pocos meses y casi nunca es porque al negocio le vaya mal. Es porque toca renovación y la nueva cifra no cuadra con el margen de una librería, de una papelería o de una cafetería de barrio.
El presidente de la Asociación de Librerías de Madrid, Luis M. Tigeras, lo resume sin adornos: los alquileres no paran de subir y los números no dan. Y avisa de que los contratos firmados después de la pandemia empiezan a caducar justo ahora, cuando las renovaciones llegan al alza en Madrid capital, en la Comunidad y en el resto del país.
Una librería no compite con la tienda de al lado: compite con el fondo que puja por el mismo bajo y no necesita que entre nadie.
Por qué tu librería de La Moraleja está en la misma lista que Pérgamo
Porque el problema no es la falta de lectores. La paradoja que señala el propio Cerezo es que los datos macro del sector editorial van bien y el mercado crece, pero los proyectos de librería no son sostenibles por la presión inmobiliaria. Suena familiar, ¿verdad? Es lo que le ocurre a cualquier vecino que paga alquiler en Sanchinarro, en Arroyo de la Vega o en Dehesa Vieja: el sueldo sube, la renta sube más.
Las librerías independientes se llevan entre tres y cuatro de cada diez ventas de libros. El resto se reparte entre las compras online, las grandes superficies y la venta directa de las editoriales. O sea, que el escaparate por el que paseas un sábado por la mañana sostiene solo una parte del negocio, pero paga el 100% del recibo del local.
La oleada que empezó en 2025 y que nadie ha frenado en nuestro barrio
Ya ha habido avisos. El Aleph, en la calle Ferraz, cerró el 28 de diciembre; Tipos Infames bajó la persiana en Malasaña en enero y su local sigue vacío, sin un solo cartel de obras ocho meses después. Pérgamo está en la misma lista que los dos y en 2022 ya había estado cerca. Lo que ha cambiado, según el sector, es el ritmo: desde 2025 ha pasado de goteo constante a una oleada muy preocupante.
Aquí conviene ser claros. Los ayuntamientos de la zona convocan ayudas al comercio local, pero están pensadas para modernización, digitalización o escaparates, no para pagar la renta. El propio Tigeras propone otra vía: subvenciones directas al alquiler o incentivos a los propietarios que alquilen a agentes culturales. Es una idea incómoda, porque toca el corazón del mercado del suelo, pero es la única que ataca la causa y no el síntoma.
Y mientras se decide, la librería de tu barrio sigue abierta, con su club de lectura y su mesa de novedades. Cada compra cuenta, aunque no nos engañemos: ninguna caja registradora aguanta una renovación al alza. Pues eso.
📌 Aviso en el Tablón
- A quién afecta: Lectores y vecinos que compran en librerías y pequeño comercio de La Moraleja, Alcobendas, Sanse y Sanchinarro, y libreros con contrato de alquiler próximo a renovarse.
- Cuándo entra en vigor: El cierre de Pérgamo está fijado para el 17 de noviembre; los contratos pospandemia de la zona van venciendo a lo largo de los próximos meses.
- Qué hacer: Preguntar en tu librería habitual cuándo vence su contrato, comprar en el barrio antes que en la gran plataforma y trasladar el caso al área de comercio de tu ayuntamiento si sabes de un local en riesgo.
Si te cruzas con el librero de tu barrio, dale conversación. Sale más barato que el alquiler. Y si no nos crees, pásate un sábado por la mañana y cuenta las persianas bajadas.


