El Mercado Gastronómico de Alcobendas pone la Navidad sobre la mesa este sábado 10 y domingo 11 de octubre, dos meses y medio antes de tiempo. Nos enteramos el lunes, con el café de media mañana en la mano, y la conversación saltó de los deberes de los niños al turrón en cuestión de segundos. Así que fuimos a mirar de qué iba el asunto.
Qué se podrá comprar (y por qué octubre huele a Nochebuena)
La VII edición del certamen la organiza la Casa Regional de Murcia en Alcobendas, con la colaboración del Gremio Regional de Artesanías Varias, y este año está dedicada a la Navidad murciana. Traducido al vecino: lo que en Murcia se sirve en Nochebuena y en la Pascua se va a poder comprar aquí sin coger el AVE ni pelearse con la maleta. Los productos llegan de la Región de Murcia, no de una nave de polígono.
El reparto de puestos hace daño a la cartera. Embutidos Calentejo, de Cieza, llega con su catálogo de embutidos caseros, ese que la familia arrastra de generación en generación. Dulces Brocal y Mari Carmen de la Cerda, desde Caravaca de la Cruz, cubren las dos esquinas del sabor: la repostería de horno con las yemas caravaqueñas, y los encurtidos y las conservas artesanales.
Se suman Marqués de Azahar con sus mieles puras y sus infusiones de hierbas, y Susana Hernández, de Nonduermas, con jabones artesanales y ungüentos. La mayoría de los puestos viene de fuera de Madrid, así que conviene no dejarlo todo para el domingo. Ya sabemos cómo acaba eso.
La invitada de honor de esta edición es Eulalia García, artesana de Cartagena que participa por primera vez en la feria. Su misión es fácil de explicar y difícil de ejecutar: poner delante del público madrileño la repostería navideña murciana, un patrimonio que por aquí casi nadie ha catado.
Y hay más. El artesano Diego González, de Alcantarilla, exhibirá reproducciones en madera en miniatura de los muebles que antaño poblaban las barracas murcianas. Es decir, la casa humilde del sureste convertida en maqueta, con su ajuar dentro y todo.
Un mercado que rescata muebles de barracas y cerámica de alfareros desaparecidos no vende embutidos: vende memoria, y nos recuerda lo poco que miramos hacia el sureste.
De Cieza a Caravaca: quién pone la mesa y quién rescata los oficios
El apartado etnográfico es el que más peso tiene este año. El Gremio Regional de Artesanías Varias traerá una muestra de cerámica popular y alfarería vidriada que funciona como homenaje a los maestros alfareros de Lorca, Aledo, Totana y Mula. Muchos de ellos ya no están para verlo.
Desde la organización lo cuentan sin adornos: después de siete años de mercado, su mayor deseo es que Alcobendas conozca la labor de investigación y recuperación que hay detrás de estos oficios. Suena a nota de prensa, pero describe bien lo que se ve en las mesas. Piezas que no salen en serie. Oficios que se sostienen con dos manos y un horno.
Por qué un mercado de dos días importa más de lo que parece
Pongamos esto en contexto. Las casas regionales llevan décadas sosteniendo una parte de la agenda cultural de la zona norte que los presupuestos públicos no cubren. Este mercado va ya por la séptima edición y se sostiene con el trabajo de un puñado de voluntarios y con un gremio de artesanos que se costea el desplazamiento. Es lo que hay.
El detalle que más nos interesa es el del relevo generacional. La muestra de alfarería vidriada se organiza, precisamente, porque los maestros de Lorca, Aledo, Totana y Mula en buena parte ya no están. Cuando un oficio se pierde, no vuelve. Y ferias como esta son hoy el único escaparate que le queda a un alfarero para que alguien le pregunte cómo hace lo que hace.
En Alcobendas los planes con niños pasan casi siempre por el Megapark o por Plaza Norte 2, con coche y vuelta buscando aparcamiento. Un mercado de dos días ofrece otra cosa: que un crío vea dar forma a una pieza de barro o descubra cómo era la casa de una familia murciana hace un siglo.
Queda una duda razonable, y la dejamos sobre la mesa. Adelantar la Navidad a octubre tiene su gracia, pero también su riesgo: si los dulces de Pascua se agotan ahora, en diciembre tocará conformarse con lo de siempre. Los organizadores han apostado por enseñar el producto antes de que el calendario lo tape. Veremos si el vecino responde.


