Hoy se celebra el Día Internacional del Periodista, una jornada que invita a reflexionar sobre la evolución del oficio informativo y sobre los espacios que, desde hace décadas, han acompañado la difusión de la actualidad. En Alcobendas, esa realidad tiene forma de quiosco de prensa, un negocio que resiste al paso del tiempo y a la digitalización pese a que, desde hace ya varios años, solo quedan dos establecimientos de este tipo en todo el municipio.
Desde LA MORALEJA hemos entrevistado a los dos únicos kiosqueros que continúan en activo en Alcobendas: Antonio, en el Distrito Centro, y Miguel, en La Moraleja. Ambos representan el último eslabón de un oficio que fue, durante generaciones, punto de encuentro vecinal y termómetro de la actualidad informativa.
Antonio, 35 años de historia en el centro de Alcobendas
El primero de los dos quioscos que aún funcionan en Alcobendas se encuentra en la calle Marqués de la Valdavia, entre las calles Quevedo y Granada, en pleno Distrito Centro. Su propietario, Antonio, lleva al frente del negocio unos 35 años, siempre en solitario, sin que se trate de un negocio familiar.

Antonio reconoce que el principal cambio en todo este tiempo no ha sido tanto el perfil de sus clientes como la forma de informarse. «El internet ha sido lo que nos ha hecho daño«, resume, señalando que buena parte del público ha sustituido la lectura en papel por la consulta a través del móvil, la tablet o el ordenador. Aun así, matiza que España nunca ha sido, históricamente, un país de grandes lectores de prensa.
Entre las publicaciones más vendidas en su quiosco destaca claramente Pronto, mientras que los grandes picos de ventas, según recuerda, han coincidido con los Mundiales de fútbol, tanto el de este año como el de 2010, capaces de atraer a clientes de todas las edades en busca del periódico y su correspondiente póster.

El kiosquero también guarda anécdotas con clientes conocidos de la zona. Recuerda, por ejemplo, a un excomponente de la plantilla del Real Madrid asociado a la célebre «Séptima» Copa de Europa del club, Predrag Mijatović, que acudía habitualmente a comprar la prensa deportiva y que, según relata Antonio, llegaba a reunir a curiosos en la puerta del quiosco solo por verle pasar. También menciona a Luis Aragonés, que residía cerca del establecimiento y al que describe como una persona «seca» en el trato, aunque cliente fijo de los diarios deportivos.
«España nunca ha sido, históricamente, un país de grandes lectores de prensa»
No todos los recuerdos de Antonio son anecdóticos. El kiosquero relata también haber sido testigo de momentos dramáticos en su entorno más cercano, incluido un intento de suicidio en una fuente próxima a su negocio, un episodio que, afortunadamente, no llegó a mayores gracias a la rápida intervención de un viandante.

Sobre el futuro del sector, Antonio lo tiene claro: si los quioscos de prensa llegaran a desaparecer, la pérdida no sería solo de Alcobendas, sino de toda España, ya que estos espacios han sido tradicionalmente lugares de relación vecinal, comparables a un bar o incluso, en sus propias palabras, a «un consultorio» donde los clientes compartían sus problemas del día a día.
Miguel y el quiosco María Dolores Álvarez García, único superviviente en La Moraleja
El segundo de los quioscos activos en Alcobendas se encuentra en La Moraleja, concretamente en la calle de la Begonia, número 113. Se trata del Quiosco María Dolores Álvarez García, regentado por Miguel, quien lo lleva junto a su mujer desde el 18 de marzo de 1985, lo que lo convierte en un negocio familiar con casi cuatro décadas de historia.

Miguel coincide con Antonio en el diagnóstico sobre el declive de la prensa escrita, aunque matiza la situación: mientras que el periódico en papel prácticamente solo lo siguen comprando clientes mayores de 60 años, las revistas mantienen un nicho de mercado más estable, incluidas las publicaciones infantiles dirigidas a niños de entre 4 y 10 años. Entre las cabeceras más demandadas en su quiosco de La Moraleja se encuentran las revistas del corazón, las de moda y, dado el perfil de la zona, también las de decoración.
«Aquí venía a comprar David Beckham junto a su esposa, Victoria»
En cuanto a acontecimientos que hayan disparado las ventas, Miguel recuerda que antiguamente las noticias futbolísticas generaban una notable afluencia de compradores, algo que hoy prácticamente ha desaparecido. Como hito informativo que sí marcó un antes y un después en su quiosco, cita la invasión de Kuwait, uno de los grandes acontecimientos internacionales que impulsó la venta de periódicos en su día.

Sobre el futuro del papel y de los quioscos, su valoración es clara: el periódico «está decayendo muchísimo«, mientras que las revistas, pese a resistir mejor, se han convertido casi en un «artículo de lujo«. Miguel también recuerda el paso de numerosos famosos por su establecimiento a lo largo de los años, entre los que destaca especialmente al futbolista David Beckham y a su esposa, Victoria Beckham, habituales entre los rostros conocidos que han pasado por su mostrador.
Los últimos guardianes de un oficio en extinción
Tanto Antonio como Miguel coinciden en un dato revelador: son, literalmente, los dos únicos kiosqueros que quedan en Alcobendas, ya que el resto de compañeros de profesión se ha ido jubilando o retirando con el paso de los años. En el municipio, eso sí, todavía resisten algunas librerías, tanto en Alcobendas como en San Sebastián de los Reyes.

En un día dedicado a celebrar el periodismo, sus testimonios recuerdan que la información no solo se construye desde las redacciones, sino también desde estos pequeños espacios de encuentro vecinal, hoy amenazados por la digitalización pero que, durante décadas, han sido parte esencial del paisaje urbano y social de Alcobendas.


