Valdebebas Shopping construirá un macroparking con rampas sobre el parque de Valdefuentes, y complicará el tráfico en Sanchinarro

El Ayuntamiento ha publicado el plan que permite recortar 1.068 m² del parque para abrir accesos al aparcamiento de 7.000 plazas. Hemos repasado la letra pequeña y esto es lo que cambiará para los vecinos de Sanchinarro.

El macroparking de Valdebebas Shopping ha recibido esta semana el primer sí del Ayuntamiento de Madrid, y no es un trámite menor: hablamos del futuro mayor centro comercial de la capital y de un aparcamiento con 7.000 plazas que asomará sus rampas al parque Valdefuentes.

El otro día, paseando junto al parque de la Centralidad, un vecino de Sanchinarro nos resumía la jugada: primero enterraron el arroyo, luego movieron las lindes y ahora toca ceder un trozo de zona verde para que los coches entren y salgan sin pisar la calle equivocada. La letra pequeña la ha publicado el Ayuntamiento de Madrid y, la verdad, conviene leerla con calma, porque no es solo una obra: es un cambio de reglas para la movilidad de toda la zona.

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Qué ha aprobado Almeida y por qué el parque Valdefuentes sale perdiendo

Lo que ha recibido luz verde inicial es un plan especial que permite recortar la zona este del parque de la Centralidad, junto al parque Valdefuentes, para abrir una entrada y dos salidas del futuro aparcamiento a la calle Julio Cano Lasso. Esa calle es la puerta trasera de Sanchinarro hacia Valdebebas, y ya se nota cargada en hora punta. La operación supone renunciar a 1.068 metros cuadrados de parque público, con la promesa de compensarlo en el borde norte de otra parcela.

El promotor, General de Galerías Comerciales SA, argumenta que sin ese ajuste sería técnicamente imposible cumplir la normativa. A cambio, propone devolver una superficie equivalente con una franja estrecha de unos dos metros en el borde norte de la parcela 166A. El coste de las obras de urbanización en los nuevos límites del parque ronda los 250.000 euros.

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Bajo la zona verde también se han dibujado dos túneles de conexión entre las parcelas, con otros 2.000 metros cuadrados de subsuelo, pensados para evitar tráficos de agitación en superficie. Y por encima, las pasarelas aéreas suman casi 1.500 metros cuadrados más sobre el parque. O sea, que el parque no solo pierde un trozo: queda atravesado por rampas, túneles y pasarelas.

El aparcamiento tendrá 4.300 plazas en la parcela norte y otras 2.700 en la sur, conectadas de forma subterránea para funcionar como un estacionamiento único. Es el mayor cubierto de la región y supera con mucho el máximo legal habitual para una dotación de este tipo. Los promotores lo justifican por la alta motorización prevista y la necesidad de aparcamiento para unos 3.000 trabajadores en fines de semana.

El Ayuntamiento de Madrid acaba de facilitar un parking de 7.000 plazas por 250.000 euros, a costa de recortar un parque público y sin evaluación ambiental.

La factura para Sanchinarro: semáforos, carriles y más tráfico en la tarde

Aquí es donde la cosa se pone vecinal. Para digerir el tráfico, el plan propone un nuevo semáforo en el carril de giro a la izquierda de la calle Julio Cano Lasso, otro paso de peatones con semáforo en la avenida Fraga Iribarne y un tercer carril en Julio Cano en sentido norte. También quiere enviar hasta el 28% del tráfico hacia las nuevas rampas sobre la zona verde. Traducido: más coches moviéndose por las mismas calles que usamos para ir al cole, al médico o a comprar.

Además, pide aumentar las frecuencias de las líneas BR1, 171, 174 y N2 de la EMT. Esa parte suena bien, sobre el papel. Pero la promesa de más bus no evita que miles de coches salgan cada tarde hacia un nudo que ya conocemos bien los que vivimos por Sanchinarro, Las Tablas o la avenida de los Andes. Pues eso.

Nuestro análisis: 7.000 plazas que se saltan la norma y un parque que se queda sin un trozo

Lo que no termina de cuadrar es que el expediente se tramite sin evaluación ambiental. El Ayuntamiento y el promotor consideran que la normativa actual permite excluirlo del procedimiento, pero estamos hablando de enterrar un arroyo, ocupar subsuelo y recortar zona verde protegida. La última vez que vimos un atajo así en la zona norte, los vecinos de la zona se enteraron tarde y con las máquinas ya dentro.

De hecho, el arroyo Valdefuentes ya desapareció de la superficie en 2022, cuando la Confederación Hidrográfica del Tajo autorizó enterrarlo en una tubería de 1,8 metros de diámetro. Ahora suma el recorte del parque, los túneles y las pasarelas. Cada pieza suena pequeña, pero juntas dibujan un peaje urbanístico considerable para que un centro comercial privado sea viable.

Tomás Olivo, dueño de General de Galerías Comerciales, compró los terrenos en 2020 por 55 millones de euros y se ha convertido en una de las grandes fortunas del país. Su plan para Valdebebas Shopping puede ser un motor de empleo, no lo negamos, pero el debate de fondo es quién paga la factura en espacio público y movilidad. En nuestra opinión, la parte del parque no debería negociarse con tanta alegría.

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Asociación de CC

Que nadie se engañe. Ese centro irá a la ruina en dos años. Ya no es época de malls, nada más que hay que ver lo ocurrido en la CAM con ellos. En este ni siquiera hay masa crítica compradora en la proximidad para que se sostenga y si a esto le añades el descontento vecinal…Pues eso, dos años desde la apertura para que sea un cadáver y el promotor lo sabe.