Alcobendas pone a prueba su seguridad este verano: ¿han servido los 191 controles y las más de 2.200 horas de vigilancia?

El Ayuntamiento hace balance del Plan Vacaciones Seguras, con 406 informes y medio centenar de actas por alcohol o drogas. La presencia preventiva se centró en parques y zonas residenciales.

Con septiembre ya aquí, el Ayuntamiento de Alcobendas acaba de hacer balance del Plan Vacaciones Seguras, y los números cuentan una historia que va más allá de los 191 controles realizados. Porque una cosa es sumar patrullas y otra muy distinta es que el vecino note la diferencia al volver de vacaciones.

Qué esconden las cifras del verano en Alcobendas

Entre el 1 de julio y el 31 de agosto, la Policía Local de Alcobendas desplegó un operativo centrado en viviendas, comercios y zonas industriales, además de mantener la convivencia en calles, parques y espacios públicos. El objetivo era claro: reforzar la presencia policial en unas semanas en las que muchas familias dejan sus casas vacías y, en otras ciudades, aumentan los robos.

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Las cifras que ha facilitado el propio Ayuntamiento dejan un verano sin grandes incidentes. Se tramitaron 406 informes, 29 comparecencias policiales y 16 diligencias por infracciones penales leves. A eso se suman 51 actas por tenencia o consumo de drogas, 52 por consumo de alcohol en la vía pública, y otras cuatro relacionadas con armas.

La prevención fue la prioridad. Los agentes reforzaron las patrullas a pie en calles, parques y lugares con mayor afluencia, especialmente en las zonas donde se concentra la actividad durante el verano. Esa presencia permitió un contacto más directo con los vecinos y, según el Ayuntamiento, una reacción más rápida ante posibles incidencias.

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Los parques tuvieron un papel destacado. El Parque de la Comunidad, la zona de Pablo Picasso, el Parque de Cataluña y el Parque del Espacio contaron con vigilancia reforzada a lo largo del verano. Quien haya paseado por allí en agosto seguramente se habrá cruzado más de una vez con una patrulla.

Más de 2.249 horas de vigilancia preventiva sirvieron para que el verano se cerrara sin grandes sustos, pero el dato que de verdad importa es el de los parques y las calles.

Dónde se notó la presencia policial (y dónde no tanto)

La vigilancia específica en zonas residenciales y comerciales consumió 2.249 horas, casi 2.250 según el redondeo municipal. La idea era mantener una presencia visible en aquellos puntos donde viviendas y establecimientos podían quedar más expuestos durante las vacaciones. Hablamos de urbanizaciones como La Moraleja o El Encinar, donde el silencio de agosto a veces se convierte en la mejor noticia.

El concejal de Seguridad, Carlos Rodrigo, destaca la labor preventiva: “Más allá de las cifras, lo importante es estar donde se nos necesita y anticiparnos a los problemas. La presencia de nuestros agentes en calles, parques y zonas de mayor actividad durante estos meses ha sido fundamental para que los vecinos hayan podido disfrutar de un verano con total seguridad”.

La lectura vecinal: más patrullas, menos incidentes, pero con matices

Aquí es donde toca mirar el balance con cierto escepticismo constructivo. Cualquier vecino de Alcobendas sabe que julio y agosto ponen a prueba la seguridad en las urbanizaciones: muchas casas quedan vacías, las terrazas se llenan hasta tarde y los parques se convierten en el salón de estar del barrio. Por eso tiene sentido que el Ayuntamiento haya volcado el refuerzo en zonas residenciales y en los puntos de mayor afluencia.

Sin embargo, el comunicado municipal no detalla cuántos robos se evitaron ni ofrece una comparativa con veranos anteriores. Las 51 actas por drogas y las 52 por alcohol en la vía pública dicen, al menos, que la convivencia nocturna siguió necesitando mano firme. No es una crítica al despliegue: es una petición de transparencia para saber si esas 2.249 horas sirvieron para disuadir o solo para sancionar.

En municipios vecinos como San Sebastián de los Reyes, los planes estivales suelen perseguir objetivos parecidos, aunque cada Ayuntamiento mide los resultados a su manera. La diferencia, en Alcobendas, es que la presencia policial se repartió entre parques concretos y zonas residenciales, no solo en el centro. Eso es buena noticia para La Moraleja, donde la sensación de seguridad pesa tanto como el dato real.

Habrá que esperar a que el Ayuntamiento publique la memoria anual de la Policía Local para poder comparar cifras con otros años. Mientras tanto, nos quedamos con una idea clara: el verano se cerró sin grandes incidentes, pero el balance deja más preguntas que certezas sobre la evolución de los robos en chalets.

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