La otra tarde, mientras charlábamos con unas vecinas en la terraza del Moraleja Green, el móvil echaba humo con las últimas fotos de la casa de Tomás Páramo y María García de Jaime. «¿Habéis visto su cocina?», nos soltó una amiga con los ojos como platos. «No parece de La Moraleja». Y tenía razón.
Ubicada en La Moraleja, una de las zonas residenciales más exclusivas de Madrid, la vivienda de estos influencers es mucho más que un escaparate de lujo. Está construida a base de recuerdos, viajes y un proyecto de vida en familia. Cada rincón es un equilibrio entre piezas contemporáneas y objetos artesanales que cuentan su historia de amor, y los materiales naturales se mezclan con toques étnicos que remiten a África, uno de sus destinos favoritos.
El salón funciona casi como un museo personal: obras de arte, muebles heredados, y elementos decorativos que hablan de los años compartidos. Los dormitorios infantiles tampoco se quedan atrás: están pensados para estimular la creatividad y el juego de sus tres hijos, mientras que el dormitorio principal se planteó como un refugio tranquilo donde desconectar de la agenda profesional y de los constantes viajes.
La cocina que nadie se esperaba en La Moraleja
Si toda la casa es especial, la cocina-comedor es directamente el centro neurálgico. La pareja derribó una habitación contigua para ganar amplitud y convertirla en un gran espacio abierto. Era la única manera de que Tomás Páramo y María García de Jaime pudieran compartir tiempo en familia mientras cocinan, cenan o, simplemente, charlan. Y a fe que lo han conseguido.
Los muebles, repartidos a lo largo de toda una pared, presentan frentes lisos en tonos beige muy suaves que aportan una uniformidad cromática casi zen. Los electrodomésticos integrados en negro crean un contraste atractivo sin estridencias, y la ausencia de tiradores visibles mantiene la imagen limpia y contemporánea. Orden, pero sin frialdad.
El guiño a París (y otros aciertos) que le dan alma al espacio
La gran protagonista es una isla central de generosas dimensiones acabada en blanco. Además de zona de trabajo, incorpora la placa de cocción y un fregadero de diseño moderno. Junto a ella, dos taburetes altos inspirados en las terrazas parisinas —fabricados en madera y revestidos con un entramado en tonos verdes y blancos— aportan un aire bohemio y desenfadado que casa a la perfección con el espíritu de la vivienda.
La isla blanca, los taburetes parisinos y esa lámpara roja forman un trío que cualquier vecino de La Moraleja querría copiar para su reforma.
El comedor sigue la misma línea. Una gran mesa rectangular de madera natural preside la estancia, con un espectacular arreglo floral que pone la nota de frescura. La iluminación es puro carácter: una lámpara colgante en rojo intenso, de silueta casi escultórica, que contrasta con los tonos neutros de las paredes. Y para las reuniones largas, un banco corrido a medida, tapizado en tela de rayas claras y acompañado de sillas vintage con estructura tubular negra y respaldo de rejilla. Todo ello rematado por una vitrina de madera acristalada donde exponen vajilla y recuerdos con tanto cariño que uno casi espera ser invitado a un café.
Lo que hemos aprendido al comparar esta cocina con otras de la zona
Si te das una vuelta por las reformas que se publicitan en El Encinar de los Reyes, verás que predominan las cocinas blancas lacadas, las encimeras de mármol y la iluminación fría. La de Tomás y María, en cambio, apuesta por la madera natural, el color controlado y los objetos con historia. Es una declaración de principios: no hace falta seguir el manual de lujo de la urbanización para tener un hogar con clase. Y eso, en La Moraleja, es casi una rebelión silenciosa.
En realidad, lo que muestran los influencers es un reflejo de lo que cada vez más vecinos buscan: espacios prácticos, pero con alma, donde la cocina sea el sitio en el que apetezca quedarse. Hemos visto otras casas de personalidades locales (sin necesidad de dar nombres) que también rompen con el minimalismo aséptico, pero esta conquista por su sinceridad bohemia.


