Los policías locales de Sanse están trabajando con el termómetro marcando 32 grados y esquivando cubos de agua en los pasillos. El portavoz de VOX en el Ayuntamiento, Alejandro Caro, denunció ayer el estado de «abandono» del edificio de Protección Ciudadana y publicó imágenes de techos dañados que han corrido como la pólvora entre los grupos de WhatsApp de la zona. Nosotros hemos preguntado al Gobierno municipal y la respuesta ha sido clara: hay obras de emergencia en marcha y una subvención de 300.000 euros para renovar todo el sistema de climatización. Pero mientras el dinero llega y los trámites avanzan, los agentes aguantan el calor como pueden.
Por qué VOX denuncia «abandono» en el edificio de Protección Ciudadana
Según los datos que ha movido VOX, la temperatura interior del inmueble ha alcanzado los 32,2 grados en varias jornadas de esta semana, provocando malestar físico entre la plantilla. Las goteras, fruto de una avería en un depósito de Agua Caliente Sanitaria, han obligado a colocar cubos en los pasillos para recoger el agua. Caro fue especialmente crítico con la imagen de normalidad que se proyectó en las fiestas de San Juan: «Es difícil comprender que se exhiba fiesta mientras quienes garantizan la seguridad trabajan con estas deficiencias».
La situación ha llegado a tal punto que el acceso de los vecinos al edificio se ha limitado. A quien se presenta en persona se le indica que haga los trámites por teléfono. Algo que, sinceramente, a más de uno le ha pillado por sorpresa al acudir a poner una denuncia o a renovar el DNI europeo. La Policía Local no ha dejado de prestar servicio, pero las condiciones son, cuando menos, incómodas.
En esta redacción entendemos que una queja así no sale gratis en pleno junio. VOX ha decidido apretar justo cuando el termómetro aprieta también, y las fotos de los desconchones y los cubos son un argumento difícil de rebatir.
El Gobierno local responde: «llevamos semanas actuando», pero ¿qué obras hay en marcha?
Fuentes del Ejecutivo de Sanse nos han asegurado que los técnicos municipales llevan semanas reparando el sistema actual de aire acondicionado para aliviar las temperaturas mientras se tramita el proyecto definitivo. Además, han desmentido que haya una avería en la caldera general y puntualizan que la fuga del fin de semana procedía de un depósito de Agua Caliente Sanitaria que estará arreglado en las próximas horas. «El servicio técnico no está mirando para otro lado», insisten.
La gran baza del Gobierno es la ayuda de 300.000 euros que, según confirman, ya ha conseguido para renovar por completo la climatización de las dependencias. Eso sí, la ejecución no será inmediata: habrá que agotar los preceptivos trámites administrativos y, muy probablemente, una licitación pública. O sea, que el aire fresco nuevo llegará, pero no mañana.
Mientras los agentes trabajan a 32 grados, el anuncio de los 300.000 euros suena a solución, pero el verano ya está aquí y el aparato actual sigue renqueando.
El contexto que no se dice: ayudas que tardan y un precedente que ya conocemos
Conviene poner el foco en lo que no aparece en el comunicado de prensa. Una subvención de 300.000 euros no se convierte en obras de la noche a la mañana. Lo habitual es que el Ayuntamiento tenga que abrir un expediente de contratación, publicar los pliegos en el perfil del contratante y esperar a que las empresas presenten sus ofertas. Luego viene la adjudicación y la ejecución. Si todo va bien, el nuevo sistema podría estar funcionando para el otoño. Pero el calor no espera.
No es la primera vez que un edificio municipal de la zona norte se queda sin climatización en plena ola de calor. Lo vimos con el antiguo centro de salud de la calle Real, que estuvo semanas con ventiladores de pie mientras se tramitaba una reparación mayor. Y en Alcobendas, el pabellón deportivo del Parque de Andalucía cerró un verano entero por un problema similar en la bomba de calor. Las administraciones locales tienden a moverse despacio cuando se trata de obras de calado, y los funcionarios y usuarios pagan las consecuencias.
Aquí hay un choque entre la urgencia del día a día y la lentitud de la maquinaria burocrática. VOX acierta al señalar el problema; el Gobierno acierta al recordar que ya está actuando. El problema es que la reparación provisional apenas alivia y la solución definitiva tardará meses. Mientras, los agentes seguirán sudando.


