Las casas y mansiones de La Moraleja no tienen un perfil energético comparable al de una vivienda española media, y menos durante una ola de calor. Una casa unifamiliar estándar en España consume entre 7.000 y 9.000 kWh al año según los datos del IDAE, y esa cifra ya incluye todo. En una vivienda de 800 a 1.500 metros cuadrados con climatización central, piscina privada y jardín de varios miles de metros cuadrados (como las que hay de hecho en La Moraleja), esa referencia nacional no sirve de nada. En plena primera ola de calor del verano de 2026, con temperaturas que han rozado los 40 grados en Alcobendas durante esta semana y la electricidad a un precio medio de 0,164 €/kWh este martes 23 de junio según los datos de Red Eléctrica de España, la factura que se acumula en una propiedad típica de la urbanización es una suma de conceptos que pocas veces se calcula con honestidad.
El punto de partida es el sistema de climatización. Una vivienda estándar en España con sistema centralizado por conductos tiene una unidad exterior que parte de los 2,5 kW de potencia, pero en una casa de 1.000 metros cuadrados con varias zonas térmicas independientes, el sistema puede alcanzar fácilmente los 10-15 kW de potencia instalada. Según datos de Endesa y Rastreator, un split de gama media consume entre 900 y 1.100 vatios por hora. Multiplicar por el número de unidades activas, por doce o catorce horas de funcionamiento diario durante una ola de calor, y por un precio que en las horas punta de esta semana ha superado los 0,29 €/kWh según el mercado PVPC, produce cifras que muy pocos se atreven a mirar.
Para una casa con ocho splits funcionando a plena carga diez horas al día, el consumo diario solo en climatización supera los 80 kWh. A un precio medio de 0,20 €/kWh —una estimación razonable para el mercado libre en junio de 2026— eso son 16 euros diarios exclusivamente en refrigeración. En un mes de julio o agosto, el coste acumulado solo por el aire acondicionado supera los 480 euros. Y eso en una vivienda con una instalación relativamente contenida para los estándares de la zona.

La piscina: el sumidero eléctrico más ignorado
En La Moraleja, la piscina no es un extra, es un estándar. La mayoría de las propiedades tienen vasos de entre 50 y 100 metros cúbicos, y muchas cuentan además con bomba de calor para mantener el agua a temperatura durante toda la temporada. La bomba de filtración es el punto de consumo más constante del verano. Según datos de Eleia Energía y fuentes especializadas en instalaciones de piscina, una bomba para un vaso de 40 m³ consume entre 180 y 360 kWh al mes solo en filtración, lo que representa entre 30 y 60 euros mensuales al precio actual. Para piscinas de 80-100 m³, habituales en La Moraleja, esa cifra se duplica con facilidad.
Si además la piscina está climatizada mediante bomba de calor —algo cada vez más frecuente en la zona—, el consumo adicional puede alcanzar entre 240 y 1.200 kWh al mes según la potencia del equipo, lo que implica entre 40 y 200 euros mensuales extra, según las mismas fuentes. En total, mantener una piscina privada grande durante la temporada de verano puede suponer entre 200 y 400 euros de electricidad por temporada solo en filtración básica, cifra que puede triplicarse en instalaciones climatizadas y con sistemas de tratamiento eléctrico del agua. La gestión inteligente de horarios, programando la depuradora en horas valle, puede reducir ese coste entre un 30% y un 40%, pero requiere planificación y un sistema de automatización que no todos tienen activado.
Lo que muy pocos cuentan es el coste del riego del jardín. Una parcela de 3.000 metros cuadrados con césped natural —dimensión habitual en La Moraleja— necesita en pleno verano madrileño entre 6 y 8 litros por metro cuadrado y día para sobrevivir, según datos técnicos para el clima de Madrid. Eso son entre 18.000 y 24.000 litros diarios, más de 500 metros cúbicos al mes. Al precio del agua del Canal de Isabel II para consumos elevados, que en Madrid supera los 2,20 euros por metro cúbico en tramos altos, el riego de un jardín grande puede representar más de 1.000 euros al mes en agua sola durante los peores días de julio y agosto. El consumo eléctrico del sistema de bombeo automatizado añade otro sumatorio menor pero real.

La potencia contratada es el coste invisible de una ola de calor en La Moraleja
Hay un componente de la factura que no varía con la ola de calor, pero que en estas viviendas es determinante: el término de potencia contratada. Una vivienda estándar española tiene entre 3,5 y 5,75 kW contratados. Una casa grande de La Moraleja con climatización central, bomba de piscina, ascensor, portones eléctricos, sistemas de seguridad, cocina industrial y varios circuitos exteriores puede necesitar entre 15 y 30 kW de potencia contratada. La OCU advierte de que el término de potencia supone una parte fija significativa de la factura que se paga independientemente del consumo real, y en este tipo de instalaciones puede representar por sí solo entre 100 y 200 euros mensuales antes de encender un solo aparato.
Sumando todo de forma conservadora en una vivienda de tamaño medio para la zona —unos 1.000 metros cuadrados, piscina de 70 m³, jardín de 2.500 metros cuadrados, climatización central—, la factura eléctrica durante un mes de calor extremo supera con comodidad los 800-1.200 euros. En las propiedades más grandes, con instalaciones más antiguas y sistemas menos eficientes, ese umbral puede duplicarse. La diferencia entre una factura razonable y una desorbitada no la marca tanto el tamaño de la vivienda como la tecnología instalada. Según EcoFlow, los chalets independientes en España consumen entre 7.000 y 9.000 kWh anuales de media, pero ese dato corresponde a viviendas convencionales. En el segmento de La Moraleja, con sistemas más demandantes y superficies muy superiores, ese consumo puede alcanzarse en dos o tres meses de verano. La diferencia entre quienes controlan esa factura y quienes no reside, cada vez más, en si tienen o no tienen automatización inteligente de todos esos sistemas.


