El embudo circulatorio en la Plaza de La Moraleja: el ambicioso Plan de Asfaltado de Alcobendas pone a prueba la paciencia de los vecinos

Los trabajos de fresado y pavimentación han alterado por completo la dinámica habitual de esta vía

El corazón comercial y social de nuestra urbanización, la Plaza de La Moraleja, se encuentra estos días sumida en una profunda transformación. Lo que para muchos es una mejora necesaria en la infraestructura del municipio, para otros se ha convertido en una auténtica gymkana diaria al volante.

El Ayuntamiento de Alcobendas, en el marco de su estrategia de renovación urbana, ha incluido este punto neurálgico en su Plan de Asfaltado, una intervención que busca modernizar el firme pero que, durante su ejecución, está provocando importantes retenciones y situaciones de riesgo para la seguridad vial. Esta actuación forma parte de una inversión récord que, sumando diferentes fases hasta el año 2029, prevé destinar más de 18 millones de euros a la mejora de las calzadas de la ciudad, además con un enfoque prioritario en el Distrito Urbanizaciones.

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«El problema no es que asfalten, que ya está bien porque hacía falta desde hace mucho tiempo, el problema es la logística. Al dejar un solo carril para circular, buscar aparcamiento y salir, se forman colas que llegan hasta la entrada de la urbanización. Esperamos que terminen rápido porque la hora de la comida se ha vuelto una pesadilla logística. Es lo que toca pero podría estar mejor organizado para los residentes y trabajadores de la zona», comenta un vecino habitual de la localidad para LA MORALEJA.

Un «embudo» en el punto neurálgico de la urbanización

La Plaza de La Moraleja es, sin duda, el lugar de mayor tránsito de la zona. Su alta concentración de restaurantes, comercios y servicios atrae diariamente a cientos de vehículos y peatones. Sin embargo, los trabajos de fresado y pavimentación han alterado por completo la dinámica habitual de esta vía.

«Es incomprensible que se ejecute una obra de este calibre en días de diario y plena temporada»

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El principal problema reportado por los vecinos y usuarios radica en la reconfiguración provisional de la calzada. Para facilitar las labores de las máquinas asfaltadoras, se ha restringido el paso a un único carril de circulación. Este diseño temporal obliga a que todos los conductores que buscan aparcamiento —muchos de los cuales se encuentran en los márgenes de la propia carretera— y aquellos que simplemente transitan por la zona, converjan en un estrecho cuello de botella.

«Es incomprensible que se ejecute una obra de este calibre en días de diario y plena temporada. Lo lógico habría sido planificarlo de cara a Semana Santa o durante el verano, cuando el flujo de coches en la urbanización cae drásticamente. Ahora mismo es un ratonera», comenta indignado un residente de la zona.

Este embudo de coches no solo ralentiza el acceso a los locales comerciales, sino que genera situaciones de gran incertidumbre a la hora de abandonar la plaza. La visibilidad reducida y la acumulación de vehículos en un solo sentido obligan a extremar las precauciones para evitar colisiones menores, especialmente en las incorporaciones desde las plazas de estacionamiento hacia el carril activo.

Impacto en el comercio y la hostelería

Para los empresarios de la Plaza de La Moraleja, estas obras son un arma de doble filo. Si bien reconocen que un asfalto renovado y libre de baches mejora la imagen de la zona y la comodidad de sus clientes a largo plazo, las molestias inmediatas son innegables. El acceso a los restaurantes más exclusivos y a las tiendas de conveniencia se ha vuelto complicado, lo que ha generado quejas por la pérdida de fluidez en las horas punta de comidas y cenas.

Alcobendas Urbanizacion La Moraleja 03
Fuente: Plaza Moraleja

Desde el Ayuntamiento se ha pedido paciencia a los ciudadanos, asegurando que los trabajos se están ejecutando con la mayor celeridad posible para minimizar el impacto en la actividad económica. No obstante, la realidad a pie de calle muestra que la convivencia entre las pesadas máquinas de obra y el intenso flujo de turismos de alta gama requiere de una coordinación policial constante para evitar que el caos se apodere de la plaza.

¿Mala planificación? Los vecinos reclaman otras fechas

A pesar de que la necesidad de renovar el pavimento es un hecho aceptado, el malestar ciudadano ha escalado debido al calendario elegido para las obras. Gran parte de los vecinos y usuarios habituales critican que el ayuntamiento haya decidido intervenir en plena actividad lectiva y empresarial, en lugar de aprovechar periodos de menor afluencia.

Esta opinión es compartida por muchos conductores que ven cómo sus trayectos habituales se han duplicado en tiempo. La sensación generalizada es que, aunque el Plan de Asfaltado es ambicioso, ha faltado sensibilidad hacia el ritmo de vida de quienes transitan la plaza a diario.

En la práctica, las intervenciones en La Moraleja se anunciarán de forma escalonada, afectando a distintas calles y con escaso margen previo. La información se trasladará principalmente a través de señalización instalada en la vía pública o mediante avisos municipales colocados directamente en las zonas donde se vayan a realizar los trabajos.

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