Madrid Bulevar Norte: 9,5 millones para el «postureo» mientras las urbanizaciones siguen en el olvido

Alcobendas se prepara para el inicio de las obras del ambicioso Bulevar Madrid Norte este lunes 20 de abril. Un proyecto de 9,5 millones de euros que promete conectar la ciudad con la capital, pero que despierta serias dudas entre los vecinos del Distrito Urbanizaciones, que ven cómo se priorizan las «obras escaparate» frente al mantenimiento básico de sus calles. La alcaldesa Rocío García Alcántara ha presentado a bombo y platillo el proyecto Bulevar Madrid Norte, una transformación de la antigua carretera de Fuencarral (M-603) en un eje urbano de 12 kilómetros. La iniciativa, adjudicada a la UTE Padecasa-Cycasa, cuenta con una inversión inicial de 9,43 millones de euros y un plazo de ejecución de 11 meses para su primera fase.

El escaparate de los 9,5 millones

El proyecto aspira a convertir una zona de paso en un «corredor estratégico» que conecte Alcobendas con el futuro distrito financiero de Madrid Nuevo Norte. Los datos técnicos facilitados por el consistorio son propios de una campaña de marketing de alto nivel:

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  • Zonas verdes: 21.000 m² de nuevas áreas ajardinadas y la plantación de 430 árboles.
  • Movilidad sostenible: Un carril bici de 1.151 metros y amplios itinerarios peatonales.
  • Infraestructura: Uso de 192 toneladas de acero corrugado y más de 7.600 metros cúbicos de hormigón para ensanchar la vía hasta los 30 metros.

Según la alcaldesa, este eje concentrará el 15% del PIB, atrayendo talento y consolidando a Alcobendas como un nodo de innovación. Sin embargo, tras la fachada de modernidad, los residentes de las urbanizaciones perciben otra realidad.

¿Progreso o marketing político?

Mientras el Ayuntamiento moviliza casi 10 millones de euros para este bulevar que busca «conectar y construir futuro», los vecinos de La Moraleja, El Soto y El Encinar asisten con indignación al deterioro de sus propios viales. Resulta paradójico que se invierta tal cantidad en un eje que conecta con Madrid —donde, casualmente, Rocío García Alcántara ha fijado su residencia reciente en un inmueble de lujo— mientras la mismisima Plaza de la Moraleja presenta un estado de pavimentación vergonzoso.

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Como ya hemos denunciado en este diario, el poder real en el consistorio recae en la figura de un par de concejales, quienes junto a la alcaldesa parecen más centrados en proyectos de gran visibilidad que en solucionar los atascos diarios o la falta de mantenimiento que asfixia al Distrito Urbanizaciones.

La impotencia de un distrito de segunda

El inicio de las obras este lunes es la gota que colma el vaso para muchos votantes tradicionales del PP. Mientras el presupuesto fluye hacia el Bulevar Madrid Norte, la concejal del distrito, Cristina Capdevila, sigue reconociendo en privado su incapacidad para conseguir fondos para las urbanizaciones debido a la nula voluntad política de sus compañeros de gabinete.

Este nuevo bulevar, por muy verde e innovador que se presente, no soluciona el problema de fondo: una alcaldía desconectada de sus vecinos más críticos que prefiere el asfalto de estreno en las zonas de paso antes que cumplir con sus obligaciones en los barrios residenciales. Con una inversión plurianual que sale del Plan de Inversiones 2025-2028, los vecinos se preguntan cuánto de ese presupuesto se quedará en el «escaparate» y cuánto llegará realmente a las calles donde viven.

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