El Ayuntamiento de Alcobendas ha dado un paso decisivo en la protección de la salud de sus ciudadanos y la preservación de su patrimonio urbano. A través del expediente administrativo 13/2026, el consistorio ha puesto en marcha la licitación para los servicios de desratización, desratonización, desinfección y desinsectación del municipio, un contrato que abarcará el periodo comprendido entre 2026 y 2030.
En este sentido, dicha iniciativa no solo busca mantener el control sobre las poblaciones de roedores e insectos, sino que eleva los estándares de intervención en edificios públicos, vehículos municipales y zonas verdes. Transcurridos tres meses desde el inicio del contrato, la empresa adjudicataria emitirá un informe de diagnóstico de cada uno de los edificios municipales y de los espacios públicos del término municipal, sectorizando por zonas de características similares en relación con sus plagas potenciales.
Dentro de la licitación, en la definición del objeto del contrato, se explica que «dentro del dominio público se incluye la red de alcantarillado, la red semafórica, la red de alumbrado público, los solares y espacios abiertos de titularidad municipal, los juegos infantiles, canales de riego, márgenes de acequias y arroyos, vertederos, contenedores soterrados y cualquier cuarto de instalaciones eléctricas o electromecánicas municipales«.
BLINDAJE PARA LA SALUD Y LIMPIEZA DE ALCOBENDAS
En este contexto, el Ayuntamiento de Alcobendas ha puesto en marcha una de las licitaciones más críticas para el bienestar cotidiano de sus vecinos, el nuevo contrato de control de plagas para el periodo 2026-2030. «Las plagas son un ente vivo que requieren reevaluar continuamente la estrategia«, justifica el informe técnico para evitar la división del contrato en lotes, apostando por una gestión unificada que permita una respuesta rápida ante emergencias sanitarias.
En cuanto al compromiso financiero, el presupuesto base de licitación se ha fijado en 363.000 euros (IVA incluido), con un valor estimado del contrato que asciende a los 435.000 euros si se consideran las posibles modificaciones y prórrogas. El plan de pagos se ha estructurado de forma plurianual para garantizar la continuidad del servicio, comenzando con una partida de 45.375 euros para el segundo semestre de 2026 y anualidades completas de 90.750 euros para los años sucesivos.

Este despliegue económico responde a una necesidad técnica imperativa; el contrato actual expira el próximo 7 de abril de 2026. Según los informes técnicos del Departamento de Medio Ambiente, la renovación es esencial para dar cumplimiento a las competencias municipales en materia de protección de la salubridad pública.
Más allá de la eficacia sanitaria, el contrato incorpora cláusulas de responsabilidad social
Con una inversión total que podría alcanzar los 435.000 euros tras prórrogas, el municipio no solo busca mantener a raya a roedores e insectos, sino establecer un estándar de vanguardia en desinfección y vigilancia biológica en todo su dominio público. El pliego de prescripciones técnicas detalla un nivel de intervención exhaustivo que abarca desde los 8.970 pozos de la red de alcantarillado hasta la flota de vehículos municipales.
El plan de Alcobendas se divide en cuatro pilares operativos fundamentales. En primer lugar, la desinfección de alta seguridad, es decir, destrucción de gérmenes y virus en edificios públicos mediante procedimientos químicos certificados para prevenir enfermedades transmisibles. En segundo lugar, la desratización estratégica, que se basa en un combate activo y pasivo contra la rata de alcantarilla, la rata negra y el ratón común, actuando tanto en el subsuelo como en superficie.
En tercer lugar, la desinsectación y control de vectores con la eliminación de insectos rastreros y voladores que generan malestar o riesgos sanitarios, como chinches, pulgas y moscas. Por último, vigilancia de especies invasoras, donde el contrato incluye por primera vez un plan de gestión integral contra el mosquito tigre y el seguimiento de amenazas emergentes como la mosca negra y la avispa asiática.
El Ayuntamiento ha optado por un procedimiento abierto con pluralidad de criterios, lo que significa que no solo se valorará la oferta económica más baja, sino también la calidad técnica y la solvencia de las empresas. Por otro lado, se ha descartado la división del contrato en lotes para asegurar una coordinación eficiente; según el pliego, «las plagas son un ente vivo que requieren reevaluar continuamente la estrategia», algo que sería ineficiente con múltiples contratistas.


