La limpieza y el mantenimiento del transporte público está acumulando un gran número de quejas por parte de los usuarios que buscan movilizarse de Alcobendas y otras zonas del norte hasta Plaza Castilla, como final de trayecto. Los usuarios de la línea 157, están cansados de encontrarse con unos asientos sucios y en muy mal estado, que reflejan la realidad diaria de este servicio en cuanto a higiene se refiere.
«Lamentable el estado de limpieza e higiene en los asientos de los autobuses interurbanos«, expresa un usuario de dicho servicio en sus propias redes sociales, donde ha querido etiquetar al Ayuntamiento de Alcobendas y a la alcaldesa, Rocío García Alcántara, para asegurarse de qué el mensaje y la foto les llega y vean la situación de dicha línea de autobuses interurbanos. Los usuarios aseguran haber observado situaciones similares en distintos trayectos interurbanos.
Sin ir más lejos, los encargados de dichos vehículos en la línea es la empresa Interbus. Se trata de una destacada empresa española de transporte de viajeros por carretera, fundada en 1972 en Madrid. En cuanto a los servicios que ofrece, cubre rutas interurbanas (especialmente en Madrid), servicios de largo recorrido, transporte discrecional y lanzaderas para empresas.

EL PROBLEMA DE LA HIGIENE EN LA LÍNEA DE AUTOBUSES INTERURBANOS 157
La imagen que hemos publicado en LAMORALEJA muestra dos asientos contiguos con marcas extensas en la tapicería, aparentemente acumuladas por el uso continuado. Aunque no se puede determinar por la foto el origen exacto de las manchas —que podrían ser restos de humedad, desgaste del tejido o suciedad incrustada—, el impacto visual ha sido suficiente para abrir un debate sobre los protocolos de limpieza y la frecuencia de mantenimiento de la flota en la línea que transitan los vecinos de Alcobendas para llegar a Plaza Castilla.
Usuarios señalan que el problema no siempre es constante, pero sí recurrente. «Hay días en que los autobuses están en buen estado, pero otros en los que la tapicería se ve muy deteriorada«, explica un viajero frecuente de líneas interurbanas que conectan Alcobendas, San Sebastián de los Reyes y Madrid capital. Según su experiencia, la percepción de limpieza varía según la hora del día y la rotación del vehículo asignado al servicio.
LOS USUARIOS SE QUEJAN POR LA FALTA DE CONTROLES DE CALIDAD EN EL INTERIOR DE LOS AUTOBUSES INTERURBANOS
El transporte interurbano mueve cada día a miles de pasajeros. A diferencia de otros sistemas de movilidad más segmentados, estos autobuses concentran una alta rotación de usuarios en franjas muy concretas, especialmente primeras horas de la mañana y última hora de la tarde, lo que incrementa el desgaste interior. Los expertos en operación de flotas explican que esta intensidad de uso exige protocolos de limpieza más frecuentes y controles de calidad continuos.
Sin ir más lejos, las empresas concesionarias suelen establecer rutinas de limpieza diaria básica y limpiezas profundas programadas, que incluyen aspirado, tratamiento de tapicerías y desinfección de superficies de contacto. No obstante, la ejecución real de estos protocolos depende de factores como disponibilidad de vehículos de reserva, tiempos entre servicios y carga operativa de las cocheras. Cuando la presión de servicio aumenta, las ventanas de mantenimiento pueden reducirse, factor que estaría afectando directamente a la línea 157.

Siguiendo desde el punto de vista de salud pública, los expertos recuerdan que la suciedad visible no siempre equivale a riesgo sanitario, pero sí afecta a la confianza del usuario. Tras los años de pandemia, las expectativas sobre desinfección y salubridad en el transporte colectivo aumentaron de forma notable. Muchos pasajeros esperan estándares más altos y visibles que antes de 2020.
Asimismo, los pasajeros de la línea de buses interurbanos 157 reclaman auditorías más visibles y publicación de indicadores de calidad, es decir, que dichos vehículos cuenten con una frecuencia de limpiezas profundas, renovaciones de interior y edad media de la flota. Consideran que la transparencia ayudaría a contextualizar casos puntuales y a detectar problemas estructurales si los hubiera.


