La familia García Obregón, La Moraleja y el origen de una fortuna ahora puesta bajo el foco

La familia Obregón ha vuelto a ocupar titulares esta semana a raíz de la investigación publicada por The New York Times sobre su supuesta relación con Jeffrey Epstein en los años 80, un episodio que la actriz Ana Obregón ha negado de forma rotunda. Más allá de aquella polémica, el verdadero legado familiar sigue estando en Madrid, concretamente en La Moraleja, la urbanización que el padre de Ana Obregón, Antonio García Fernández, desarrolló y convirtió en símbolo de lujo residencial.

La familia Obregón ha vuelto a ocupar titulares tras la publicación de The New York Times sobre la supuesta relación de los padres de Ana Obregón con Jeffrey Epstein en los años 80. Según la investigación, los progenitores de la actriz habrían recurrido al financiero estadounidense para intentar recuperar dinero de una inversión que acabó quebrando.

Ana Obregón ha negado cualquier vinculación financiera de su familia con Epstein y asegura que lo único que existió fue una amistad breve entre ella y el empresario. Epstein, que abandonó la compañía Bear Stearns en 1981 para fundar su propia firma de gestión de fortunas, buscaba familias adineradas con inversiones arriesgadas.

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En aquel momento, Ana Obregón comenzaba su carrera como actriz en Estados Unidos, y asegura que Epstein no tenía ningún interés en su familia. La polémica surge por la investigación del New York Times, que vincula a algunas familias españolas con la figura del financiero. La actriz ha defendido a sus padres: «Todo lo que ha salido de mis padres es absolutamente falso. Jeffrey no sabía nada de nada de mis padres. Qué barbaridad lo que han dicho sobre la empresa que quebró».

Más allá de la controversia internacional, el verdadero legado de los Obregón en España se encuentra en La Moraleja, que Antonio García Fernández convirtió en uno de los símbolos de lujo residencial de Madrid.

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VIDA Y MILAGROS

Antonio García Fernández (Madrid, 1926) comenzó su carrera desde muy joven. Durante la Guerra Civil, con apenas 12 años, trabajaba limpiando pocilgas, y con 15 recorría Madrid cargando cestas de supermercado para pagarse los estudios. Con el paso del tiempo. García irrumpió en el mundo de los negocios e hizo fortuna en el sector inmobiliario hasta convertirse en uno de los referentes del sector en Madrid.

Así lo narraba el propio protagonista. «En 1969, mi amigo, el conde de los Gaitanes, que en paz esté, me concedió una opción de compra de las acciones (95%) de Niesa, propietaria de los terrenos de lo que hoy es La Moraleja. Opción que, por su elevado coste, opté por asumir en nombre de la sociedad Prosa con la compañía belga Tractebel y la española Vías y Construcciones. La operación rondó los 700 millones de pesetas (unos 4,2 millones de euros). Teníamos muy claro que era la ubicación perfecta porque el desarrollo de la capital miraría al norte», explicó en 2011.

«la ubicación era perfecta porque teníamos claro que el desarrollo de la capital miraría al norte»

El desarrollo de la zona, tal y como explicamos en LA MORALEJA, transformó el paisaje de Alcobendas y propulsó el patrimonio de la familia Obregón. El proyecto fue un éxito: La Moraleja se convirtió en un referente de urbanismo privado y lujo residencial en España, atrayendo a familias de alto poder adquisitivo y consolidando la influencia de los García Obregón en Madrid. Las parcelas, de 10.000, 2.500 –la mayoría– y 1.500 metros cuadrados, se vendían rápidamente. Antonio García reservó un terreno para él y su familia, donde construyó varias casas para mantener cerca a sus cinco hijos: Ana, Celia, Amalia, Javier y Juan Antonio.

Padre
Ana Obregón y su padre. Foto: Instagram.

Con el paso de los años, García Fernández impulsó además espacios colectivos y de ocio. Entre sus iniciativas destacan la cofundación del Club de Golf La Moraleja y la promoción del conjunto empresarial Moraleja Green. Tras su fallecimiento en 2023, se inauguró un parque que lleva su nombre, un espacio público con zonas de juego, senderos y áreas ajardinadas, que funciona como punto de encuentro para los vecinos y un reconocimiento tangible a su labor en el desarrollo urbano de la zona.

EMPRENDIMIENTO Y FORMACIÓN

La vida de Antonio García Fernández estuvo marcada por la superación y la visión empresarial. A los veinte años se casó con Ana María Obregón Navarro, madre de sus cinco hijos, y combinó su trabajo con estudios que le permitieron obtener títulos como delineante proyectista y, más tarde, arquitecto técnico.

Su carrera se consolidó gracias a la creación de sociedades inmobiliarias y su participación en el boom urbanístico de los años 60 y 70. La adquisición de los terrenos de La Moraleja fue su operación más visionaria, transformando una finca privada en una urbanización moderna y exclusiva.

Paseo
Inauguración del Paseo de Antonio García. Foto: Municipal.

Durante décadas, la familia Obregón se mantuvo como referente social y empresarial en Madrid. La urbanización se convirtió en un símbolo de prestigio y de consolidación de la élite económica. Sus cinco hijos heredaron parte de la gestión del patrimonio familiar, y aunque Ana Obregón se centró en su carrera artística, nunca renunció a su participación como accionista de la empresa familiar.

El fallecimiento de Antonio García Fernández en septiembre de 2022 supuso un duro golpe para la familia. Ana Obregón compartió en redes un mensaje cargado de emoción: «Amado papá. Anoche nos dejaste. Fue como un rugido que surcó el cielo para reencontrarte con mamá, el amor de tu vida y con mi hijo, tu nieto preferido».

La actriz, que ya había sufrido la pérdida de su hijo Álex Lequio y de su madre, tuvo que afrontar nuevamente un duelo profundo, acompañada por sus hermanos y, junto a ella, herederos de una gran fortuna amasada principalmente en La Moraleja.

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