Con el anuncio de la nueva urbanización en Los Carriles-Valgrande donde se planea construir 8.600 viviendas, hay vecinos de Alcobendas que se muestran en contra. Los ciudadanos quieren salvan Los Carrriles de su inminente urbanización, y señalan que hay soluciones para el acceso de vivienda para jóvenes sin tener que destruir las últimas zonas naturales silvestres de las ciudades que aportan salud. El plan de Jesús Montero Saíz, concejal delegado de Urbanismo, Medio Ambiente, Vivienda y Obras de Alcobendas, parece que tiene muchos críticos.

En este sentido, Ecologistas en Acción señala que urbanizar Los Carriles implicará talar decenas de miles de árboles y asfaltar más de medio millón de metros cuadrados, lo que supondrá transformar el Valle del Arroyo Valdelacasa en un parque ajardinado atravesado por viales, colectores de aguas residuales, tuberías y conducciones eléctricas, desnaturalizando completamente este ecosistema. Todo ello, denuncian, sin reservar ni un solo metro cuadrado para vivienda social.
«Solo el movimiento ciudadano podrá parar este ecocidio. Los políticos no quieren escuchar a los expertos. Solamente hay una prioridad, que es proteger los espacios naturales que quedan si queremos que el futuro sea habitable«, apuntan desde la plataforma Salvemos Los Carriles Alcobendas.

UN PROYECTO CON MÚLTIPLOS FRENTES
En este contexto, las acusaciones de especulación, la destrucción del ecosistema y las tensiones legales se mezclan con una movilización ciudadana liderada por la plataforma Salvemos Los Carriles y el apoyo de Ecologistas en Acción. Ecologistas en Acción publicó un duro comunicado en el que denuncian que el plan Valgrande “sacrifica un ecosistema vital en favor de un modelo de urbanismo disperso y especulativo”. Según la asociación, el desarrollo destruiría una dehesa de 217 hectáreas, devastando arboledas, a la vez que fragmentaría el paisaje mediante la creación de infraestructuras como asfalto, viales o tuberías.
Para los ecologistas, el proyecto no solo amenaza la vegetación, es decir, también pone en riesgo especies protegidas. El Valle del Arroyo de Valdelacasa, ubicado en Los Carriles, es hogar, según denuncian, de aves rapaces como el águila calzada, el buitre negro o el milano real. Además, alertan de la construcción de una montaña artificial de hasta 23 metros para ocultar una línea de alta tensión, un elemento que consideran incompatible con los valores ambientales de la zona.
LOS VECINOS CRITICAN EL PLAN DE JESÚS MONTERO
No obstante, el Ayuntamiento y los promotores defienden Valgrande como una oportunidad para generar vivienda asequible, con un 54 % de protección pública, según destacan fuentes municipales. Pero desde Ecologistas en Acción aseguran que este argumento es “engañoso”. Su crítica se centra en que, pese a algunas viviendas protegidas, no se reserva suelo para vivienda social ni para alquiler, y que muchas de las unidades planeadas serán chalés de lujo.
Sin ir más lejos, la organización subraya además que el plan genera ingresos multimillonarios: vendiendo los aprovechamientos urbanísticos, se estiman unos 814 millones de euros, pero sin compromisos reales para habilitar una vivienda asequible. Para los ecologistas y vecinos, la envergadura de Valgrande y su impacto ecológico no se compensan con las medidas de “sostenibilidad” propuestas. Denuncian que la lógica urbanística que promueve el proyecto responde más a intereses especulativos que a un desarrollo real sostenible.

Desde la plataforma ciudadana, se insiste en que el futuro de Alcobendas no debe escribirse en clave de ladrillo, sino en protección: “El futuro está en proteger la biodiversidad de este espacio”, subrayan en su manifiesto. El mensaje es claro: para ellos, no hay marcha atrás. Están dispuestos a seguir presionando legal, institucional y socialmente.
Lo que para algunos es un plan ambicioso y necesario para generar vivienda protegida, para otros es un “pelotazo urbanístico” que amenaza uno de los pocos espacios naturales que quedan en Alcobendas. En medio están los tribunales, la movilización ciudadana y un debate profundo sobre qué tipo de ciudad queremos construir: una más compacta y respetuosa con el medio ambiente, o una expansión urbana con promesas verdes que no convencen a todos. La historia de Los Carriles / Valgrande parece lejos de haberse cerrado.


