Otro fin de semana en el que los usuarios del Cercanías que viven en Alcobendas se han visto lidiando con un servicio reducido. Es cierto que es difícil discutir con la motivación de la Comunidad de Madrid, que está trabajando para ampliar la capacidad del túnel de Sol precisamente para aumentar la capacidad del servicio, pero sumado al problema que se atravesó durante el verano, sigue siendo complicado ignorar lo difícil que es para los residentes la conexión entre Alcobendas y el centro de la capital.
Es cierto que hay varias líneas de autobuses interurbanos, pero los propios vecinos han asegurado que funcionan a medias, como lo ha informado este mismo periódico, y los problemas del metro ligero son conocidos por todos los usuarios. Es cierto que hay una estación de Metro, la de ‘La Moraleja’ en la práctica ubicada en el centro de Alcobendas, pero no conecta con el resto de la ciudad y para trabajadores que deban ir desde el centro a al municipio que gobierna Rocío Sara García Alcántara es una opción complicada que suma al traslado un complejo proceso dentro del municipio.
Es una de las grandes deficiencias que señalan los vecinos, con la mejor opción de transporte, siendo las paradas de Cercanías, en las líneas de C2 y C4, que además de lidiar con todos los problemas del servicio, ha tenido dos cierres importantes en 2025. El problema no es tanto el cierre de estas líneas, sino la falta de opciones más allá de los vehículos particulares, que además últimamente están castigados por un pico de tráfico complicado de asumir.
Todavía la web oficial del gobierno de Alcobendas, y de la Comunidad de Madrid, insiste en el uso del transporte público. «El automóvil es la principal causa de los problemas de congestión, ruido, y contaminación del aire. El coche requiere un elevado espacio público, agravado por su baja tasa de ocupación del aire. El coche requiere un elevado espacio público, agravado por su baja tasa de ocupación (1,2 personas por vehículo). Además, es la principal causa de contaminación del aire en las ciudades y del 80% del ruido urbano. Por el contrario, el transporte público es cien veces menos contaminante que el coche y hasta veinte veces más seguro, además de ser el más eficiente desde el punto de vista energético», explican a pesar de la situación denunciada por los vecinos.
LOS VECINOS PIDEN QUE SE CUMPLA CON LOS TIEMPOS DE ESPERA
La petición de los vecinos, repetida hasta el hastío, es que los autobuses cumplan con sus tiempos, con un tope de 15 minutos de espera, y que la conexión cumpla con las necesidades. Es un reto complejo, sin duda, pero es clave para un ayuntamiento que quiere presumir no solo de sus zonas de lujo, como La Moraleja y el resto del Distrito Urbanizaciones, sino también un referente empresarial e incluso cultural en los próximos años.
Mientras tanto, para los usuarios las mejores opciones acaban siendo el vehículo privado, con todo lo que conlleva en cuanto a tráfico y contaminación, u otras opciones particulares. Sin embargo, el alto precio de un taxi o de una plataforma de VTC, como Uber, Cabify y Bolt, sobre todo en fechas de frío y alto tráfico, son suficientes para aumentar la molestia de los vecinos.


