De la movilidad limpia al “peaje encubierto”: vecinos de Alcobendas denuncian los precios de los cargadores eléctricos

-Cargar el coche en Alcobendas cuesta hasta siete veces más que en casa

Alcobendas está viviendo un momento clave en su transición hacia la movilidad sostenible. La moda de los cargadores eléctricos ha llegado a Alcobendas, pero lleva consigo una polémica que enfada y decepciona a los vecinos que cuentan ya con coches eléctricos o híbridos, y quieren usar los cargadores que se han ido instalando a cuenta gotas en las calles tanto de Alcobendas como de La Moraleja.

En los últimos meses, la ciudad ha multiplicado la instalación de puntos de recarga para vehículos eléctricos, un paso que, sobre el papel, encaja con las directrices europeas, la estrategia climática municipal y la creciente demanda de los conductores que ya han dado el salto a la electrificación. Sin embargo, no todo es tan verde como parece, y hay que apuntar el tiempo de espera que han tenido que pasar los vecinos para poder usar dichos cargadores.

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Si bien, la polémica con los cargadores eléctricos en Alcobendas está servida. El coste del servicio en algunos casos cercano a los 0,80 euros por kWh ha desencadenado una oleada de críticas entre usuarios y vecinos, que consideran que el precio es desproporcionado, especialmente teniendo en cuenta que estas instalaciones ocupan espacios que antes eran plazas de aparcamiento público gratuito.

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Fuente: LaMoraleja.com

LOS VECINOS DE ALCOBENDAS PIDEN UNA BAJADA DE PRECIOS

En este sentido, la cuestión de fondo no está en la instalación de los cargadores, sino en el precio de estos. De hecho, muchos ciudadanos se muestran a favor de que Alcobendas amplíe su red eléctrica y se convierta en una ciudad pionera en movilidad limpia. El problema radica en lo que deben pagar quienes necesitan recargar su vehículo. Según denuncian usuarios habituales de estos servicios, el precio por kWh llega a multiplicar por siete, lo que cuesta cargar el coche en un domicilio particular, donde el coste energético se mantiene en niveles muy inferiores.

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Las tarifas de recarga pública siempre han sido más elevadas que las domésticas, pues incluyen mantenimiento, potencia contratada, infraestructura, amortización y servicio 24 horas. No obstante, el salto hasta los 0,80 €/kWh en algunos cargadores de Alcobendas ha dejado a muchos conductores con la sensación de estar pagando “un peaje encubierto” por usar un servicio que además utiliza espacio municipal, y que antes eran espacios de aparcamiento gratuito.

LOS CARGADORES ELÉCTRICOS HAN SUSTITUIDO A APARCAMIENTOS QUE ERAN GRATUITOS ANTES TANTO PARA LOS RESIDENTES COMO PARA LOS VISITANTES

El malestar ya no solo viene por los altos precios, sino también porque los vecinos no solo pierden plazas en zonas ya saturadas, sino que el suelo público pasa a ser explotado por empresas privadas cuyos precios no han sido negociados con suficiente claridad con el Ayuntamiento. Esta es, de hecho, una de las principales quejas que varios colectivos vecinales han lanzado en las últimas semanas: ¿por qué no se ha pactado con las empresas distribuidoras un precio más asequible para la ciudadanía? Si el municipio cede espacio público para favorecer la movilidad sostenible, muchos consideran lógico que exista un acuerdo que también favorezca al usuario final y no únicamente a los operadores privados.

Sin ir más lejos, una tarifa de casi 0,80 €/kWh convierte la recarga en un lujo y desincentiva tanto la transición hacia el coche eléctrico como el uso habitual de los puntos municipales. El resultado es un sistema aparentemente verde pero económicamente inaccesible para gran parte de la población. “Me parece una absoluta barbaridad”, denuncian algunos conductores en redes y foros especializados. “Estoy a favor de los cargadores, pero no de que los precios estén por las nubes”.

En Alcobendas, por ahora, ni el Ayuntamiento ni las empresas concesionarias han anunciado cambios significativos. Esto muestra un desequilibrio evidente entre el interés municipal por exhibir su compromiso con la sostenibilidad y la realidad económica que enfrentan los ciudadanos. Algunos vecinos consideran que se está utilizando la agenda verde como “coartada” para introducir servicios de alto coste y externalizar beneficios privados en espacios públicos.

La transparencia respecto a los contratos, concesiones y criterios de fijación de precios será determinante para recuperar la confianza

Los usuarios siguen asumiendo la paradoja de una movilidad sostenible que se vende como accesible, pero que en la práctica puede salir más cara que utilizar un coche de combustión tradicional. Si bien, Alcobendas, que quiere ser referente en innovación urbana, deberá afrontar este debate si no quiere que su apuesta por la electrificación se convierta en un símbolo de desigualdad energética más que en un avance hacia una ciudad más sostenible.

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