La Moraleja es una urbanización residencial de Alcobendas en la que las casas se esconden entre setos y el comercio se concentra en unos pocos soportales. La Plaza de la Moraleja y la plaza de los Ciervos hacen las veces de centro neurálgico: allí se compra el ramo de la semana, se elige la puerta de entrada de una reforma o se resuelve un regalo con prisa. Es un comercio de proximidad que atiende lo mismo al vecino de a pie que a la finca con jardín y servicio de mantenimiento.
La lista se ha armado con tres filtros: domicilio físico en el entorno, un oficio concreto detrás de cada mostrador y una trayectoria capaz de responder igual a un encargo pequeño que a uno de envergadura. De ahí salen cuatro firmas muy distintas entre sí —flor cortada, flor de autor, interiorismo y regalo— que comparten el trato personal y la capacidad de surtir a particulares, a bodas y a las grandes casas de la zona. No hay jerarquía entre ellas: el orden responde a lo que cada una resuelve mejor.
3La firma ‘lifestyle’: concept store de regalo, perfumería y menaje con marcas internacionales seleccionadas
En el número 2 de la Plaza de La Moraleja opera la firma de estilo de vida que hoy funciona como referencia del entorno: House of Evore, un concept store que reúne en un mismo espacio bolsos, prêt-à-porter, joyería, papelería, hogar, cerámica, velas, productos de belleza y libros. Su propuesta no es la de una tienda de regalos al uso, sino la de un local donde cada categoría se resuelve con firmas independientes de distintos países —los collares para perros de Chommies, la joyería de Jessica K, las gafas de sol de Waiting for the Sun o las guías de ciudades de la editorial Hoxton Mini Press— y donde el menaje se elige por materiales y autor antes que por escaparate. La selección viaja en ambos sentidos: sirve para el detalle pequeño y para el objeto de casa que se compra una vez, y la tienda mantiene tarjetas regalo para quien quiere acertar sin renunciar al criterio.
Lo que la distingue frente a las cadenas de decoración del norte de Madrid es su apuesta por la venta exclusivamente presencial: la web (houseofevore.com) funciona como escaparate de marcas y categorías, pero no como comercio en línea, de modo que la compra se plantea en el local, donde se comprueba el peso de una pieza, el color real de un textil o el olor de una vela. Esa decisión convierte la visita en el propio servicio —el establecimiento se plantea como una casa de amigos y el día de su apertura sirvió café y matcha de cortesía— y explica que sea el punto al que acudir cuando el regalo debe estar a la altura de una casa grande, una cena o una celebración. Para el comercio de la plaza cubre la franja que queda entre la floristería y la decoración técnica: el objeto de menaje, la belleza y el capricho de última hora.


