Las obras de la calle Constitución de Alcobendas siguen generando debate entre los vecinos por el espacio destinado al aparcamiento. La remodelación, iniciada meses atrás, ha provocado numerosas reacciones entre residentes que cuestionan el diseño de la vía y consideran que la ampliación de las aceras se está realizando a costa de las plazas para vehículos. Las críticas se han trasladado a las redes sociales, donde varios usuarios advierten de las consecuencias que los cambios pueden tener para quienes viven y trabajan en el entorno.
Las principales preocupaciones se centran en la reducción del espacio para estacionar, la nueva disposición de las plazas y las dificultades para detenerse brevemente junto a las viviendas y los comercios. Algunos residentes también cuestionan la duración de los trabajos y consideran que la intervención no está respondiendo a las necesidades cotidianas del barrio.
Menos aparcamiento y cambios en la distribución de las plazas
Uno de los aspectos que más comentarios está suscitando es la reorganización del estacionamiento. Según las observaciones recogidas en este medios, el proyecto contempla cambios en la disposición de las plazas de la zona azul y de la zona verde, además de la ampliación de las aceras en ambos lados de la calle.
Los residentes que critican la actuación sostienen que el nuevo diseño puede reducir el número de vehículos que caben en determinados tramos. Entre los motivos que señalan figura el paso de plazas de aparcamiento en batería a estacionamiento en línea en la zona azul, así como la modificación de la disposición de las plazas de la zona verde.
«¿Dónde vamos a aparcar?», se pregunta una de las vecinas a LA MORALEJA compartidos sobre la remodelación. La residente recuerda que los problemas para encontrar estacionamiento ya existían antes de las obras y teme que la nueva distribución agrave la situación.

Otros vecinos también ponen el foco en el espacio que ocuparán los contenedores y en las dificultades para realizar las maniobras de estacionamiento. A su juicio, la combinación de menos plazas y una vía más estrecha puede complicar tanto la circulación como la búsqueda de aparcamiento en el entorno.
Uno de los residentes de la zona cifra en cinco las plazas que, según su percepción, se perderían en un determinado punto de la calle. Esta referencia forma parte de las opiniones publicadas y no constituye un recuento oficial del Ayuntamiento sobre el balance total de estacionamientos afectados por la obra.
Los vecinos también cuestionan la accesibilidad para las gestiones diarias
Las críticas no se limitan a la búsqueda de una plaza para dejar el coche durante varias horas. Algunos residentes advierten de que la nueva configuración puede dificultar las paradas breves para descargar la compra, recoger a familiares o acercarse a una farmacia y otros establecimientos.
Otros vecinos plantean precisamente el problema de las personas mayores y de quienes necesitan asistencia a domicilio. El vecino considera que la calle debe permitir el acceso ágil de ambulancias, servicios de atención domiciliaria y repartidores, además de facilitar los desplazamientos de quienes tienen dificultades de movilidad.
La preocupación se extiende a las personas que necesitan acercar el vehículo a su portal para realizar una gestión rápida. Según los residentes críticos con el proyecto, la reducción del espacio para detenerse podría obligar a buscar alternativas más alejadas, incluso cuando se trata de operaciones que requieren poco tiempo.
Otro de los reproches se refiere a la información que, según algunos vecinos, habrían recibido sobre los cambios. Una usuaria cuestiona que los residentes que pagan por estacionar en la zona verde no hayan contado, a su juicio, con información suficiente sobre cómo quedará la calle tras la remodelación.
Estas opiniones reflejan la inquietud de una parte de los residentes, aunque no permiten determinar por sí solas el número de afectados ni el impacto definitivo de la actuación.
Críticas a la duración de las obras y a la inversión
El tiempo que llevan desarrollándose los trabajos es otro de los asuntos que aparecen en las publicaciones. Algunos vecinos consideran que la intervención está tardando demasiado y comparan su evolución con la de otras actuaciones urbanísticas.
«La obra está durando más que la del Escorial con dos o tres personas trabajando», comenta uno de los vecinos, que expresa su descontento con el ritmo de ejecución. Otros residentes cuestionan la inversión y consideran que se podría haber optado por una intervención menos invasiva, centrada en reparar el pavimento y mejorar las aceras sin reducir tanto el espacio destinado a los vehículos.

También hay comentarios que vinculan los cambios en el aparcamiento con las dificultades para acceder al comercio de proximidad. Algunos vecinos temen que, si resulta más complicado estacionar en las inmediaciones, acudir a las tiendas del centro pueda convertirse en una tarea menos cómoda.
No todos los comentarios tienen el mismo tono ni se centran en los mismos problemas, pero buena parte de las críticas gira alrededor de una misma cuestión: cómo compatibilizar la mejora del espacio peatonal con las necesidades de quienes siguen utilizando el coche para sus desplazamientos diarios.
El Ayuntamiento busca mejorar el espacio peatonal
La remodelación de la calle Constitución forma parte de las actuaciones municipales destinadas a renovar el centro de Alcobendas. El proyecto se plantea como una mejora del entorno urbano, con aceras más amplias y mejores condiciones de accesibilidad para los peatones.
El Ayuntamiento ya había defendido en anteriores fases de la transformación de esta vía la prioridad peatonal y la necesidad de eliminar barreras arquitectónicas. En la primera remodelación, el Consistorio explicó que la calle se convertiría en una vía de coexistencia entre vehículos y peatones, con una velocidad limitada a 20 kilómetros por hora. La intervención también perseguía dinamizar el comercio de proximidad y mejorar el aspecto de uno de los ejes comerciales del Distrito Centro.
Sin embargo, el debate actual muestra que una parte de los residentes considera insuficiente esa perspectiva si no se tienen en cuenta las consecuencias sobre el estacionamiento y las necesidades de acceso a las viviendas.

La cuestión de fondo es cómo distribuir el espacio disponible en una calle que cumple distintas funciones: es una vía de paso, un entorno residencial y un eje comercial. Mientras el proyecto apuesta por mejorar la accesibilidad peatonal, los vecinos críticos reclaman que la nueva configuración no complique todavía más una situación de aparcamiento que describen como problemática desde antes del inicio de los trabajos.
Por ahora, las publicaciones vecinales reflejan el malestar de una parte de los residentes, pero no permiten establecer el número definitivo de plazas eliminadas ni conocer el balance final de la actuación. La evolución de la obra y la configuración que quede una vez terminados los trabajos serán determinantes para comprobar hasta qué punto las preocupaciones expresadas se corresponden con la situación final de la calle Constitución.


