La Policía Nacional investiga un robo de cable en el circuito Madring que deja a Sanchinarro con más preguntas que certezas. El suceso se detectó el domingo 30 de agosto y, a dos semanas del Gran Premio, nadie ha explicado si afectará a los generadores del túnel próximo a Ifema.
Según fuentes de la Policía Nacional citadas por EFE, el robo se produjo en una de las zonas de túnel del circuito próximas al recinto ferial. Por el momento no han trascendido detenidos ni el alcance del material sustraído, lo que en un evento de esta envergadura se nota: los generadores de un circuito semiurbano dependen de un suministro continuo para la iluminación, el cronometraje y la seguridad.
Para el barrio, el Madring no es una pieza de museo. El trazado rodea a Sanchinarro por su flanco sur y este, y cualquier fallo en la infraestructura se traduce en más foco sobre la convivencia entre un Gran Premio de dimensiones globales y un barrio residencial con colegios, parques y vida de calle. La organización no ha hecho público un plan de contingencia, y el silencio oficial invita a la especulación.
Qué se han llevado del circuito y por qué importa a Sanchinarro
Ese pulso ya dio señales la semana pasada. Las pruebas de Fórmula 3 en el circuito provocaron las primeras quejas vecinales por unos niveles de ruido que excedieron los límites permitidos. Ahora, con el robo de cable en plena recta final de los preparativos, la incertidumbre se mezcla con el malestar acumulado.
No es la primera vez que las entidades vecinales y ecologistas ponen el foco en Madring. La Plataforma Ecologista Madrileña, la Plataforma Stop F1 Madrid y Más Madrid mantienen denuncias en los tribunales por contaminación ambiental, desvío de una vía pecuaria, destrucción de humedales, talas, y presuntas irregularidades en la tramitación del plan especial.
La Fórmula 1 rodará alrededor de Sanchinarro con o sin robo, pero la opacidad de la investigación alimenta más dudas que certezas.
Los jueces no han entrado al fondo de las denuncias, aunque sí descartaron las cautelares que podían frenar la competición. Eso significa que, salvo giro inesperado, los monoplazas rodarán del 11 al 13 de septiembre. Este robo añade un problema logístico y de seguridad a pocos días de la cita.
El ruido de la Fórmula 3 ya puso a los vecinos en alerta
No hace falta ser ingeniero para entenderlo: si las pruebas de una categoría inferior ya superaron los decibelios permitidos, el estruendo de los monoplazas de Fórmula 1 puede convertir el fin de semana del 11 al 13 de septiembre en una prueba de convivencia. Las quejas por ruido no son un capricho de vecinos quisquillosos; son la primera señal de que el circuito, por mucho que se llame Madring, está pegado a las casas.
A eso se suman las denuncias por contaminación ambiental, desvío de una vía pecuaria protegida, destrucción de humedales y talas que acumulan las plataformas ecologistas y Más Madrid. Aunque los tribunales no han entrado al fondo, la sensación entre muchos vecinos es que el circuito se ha construido con más prisa que consenso.
El historial judicial del Madring y por qué este robo llega en el peor momento
El Madring arrastra un historial cargado de desconfianza vecinal. Las denuncias se centran en presuntas irregularidades en la tramitación del plan especial y la licencia, además de los daños ambientales. Aunque los jueces han desestimado las cautelares, el proceso sigue vivo y la falta de respuestas sobre el robo de cable no ayuda a calmar los ánimos.
Si alguien ha podido acceder a una zona de túneles del circuito y llevarse material de los generadores, la pregunta inmediata es cómo de blindada está la seguridad del recinto. Y si la Policía Nacional no da detalles, el ruido no vendrá solo de los motores. El incidente se produce en la última fase de preparación, una vez el grueso de la obra se completó en la primera mitad del año.
Para los vecinos de Sanchinarro, la cuenta atrás del 11 al 13 de septiembre ya no es solo una cuestión de afición o rechazo. Es una prueba de estrés urbanístico: cortes de tráfico en los accesos a la M-40 y la A-1, ruido de motores, y ahora un incidente de seguridad que la Policía Nacional investiga sin dar detalles.


