El jueves por la mañana, en una de esas urbanizaciones tranquilas de San Sebastián de los Reyes donde las grúas forman parte del paisaje, un derrumbe en una casa en construcción se llevó por delante la vida de un trabajador de 43 años. Otro operario, de 36, acabó en el hospital con pronóstico grave. No fue una obra pública, ni un gran bloque de viviendas. Fue un chalé en Ciudalcampo, en la calle Oso, de esos que parecen inofensivos hasta que la estructura dice basta.
Seguro que conoces la zona. Ciudalcampo es esa urbanización de lujo al norte de Sanse, pegada al monte, llena de parcelas con casas unifamiliares que no paran de reformarse o levantarse de cero. Aquí, una obra más no suele ser noticia. Pero esta vez el susto fue mayúsculo. A media mañana, el forjado de la planta cedió mientras los dos profesionales trabajaban en el interior. El estruendo alertó a los vecinos, que llamaron al 112 de inmediato. La rapidez fue clave, aunque los primeros minutos fueron un caos.
Lo que sabemos del accidente laboral en Ciudalcampo
Según han confirmado fuentes del SUMMA 112, hasta la calle Oso se desplazaron varias dotaciones sanitarias. Al llegar, se encontraron con dos pacientes atrapados bajo escombros. El más grave, el hombre de 43 años, estaba en parada cardiorrespiratoria. Los médicos iniciaron maniobras de reanimación in situ y no pararon durante treinta minutos. Pero no hubo manera. «Tras las maniobras de soporte vital avanzado solo podemos, lamentablemente, confirmar su fallecimiento», explicó Luis Seoane, supervisor de guardia del SUMMA. El golpe con los materiales del forjado había sido demasiado violento.
El segundo trabajador, de 36 años, presentaba un traumatismo potencial grave. Fue estabilizado allí mismo y trasladado con urgencia a un hospital de la Comunidad de Madrid. A esta hora no ha trascendido su estado exacto, pero las fuentes médicas insisten en que su vida no corre peligro inminente. Aun así, el mazazo para la familia y los compañeros es absoluto.
¿Un fallo puntual o una señal de alarma para la zona norte?
Ahora toca la parte más incómoda: saber por qué cedió ese forjado. Los técnicos municipales y los inspectores de trabajo ya han abierto una investigación. No es un trámite. En obras de viviendas unifamiliares, donde a menudo la supervisión de estructuras no es tan férrea como en un bloque de pisos, cualquier error de cálculo o de materiales puede acabar en tragedia. Al cierre de esta edición, el Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes no había emitido un comunicado oficial, pero sí ha confirmado a esta redacción que colabora con las autoridades laborales.
No es la primera vez que un accidente laboral sacude la comarca. En 2022, otro operario murió en una obra de Alcobendas al caer desde un andamio en la avenida de la Unión Europea. Aquel suceso provocó un refuerzo temporal de las inspecciones, pero la sensación es que la vigilancia se diluye con el tiempo. En Sanse, con el crecimiento constante de urbanizaciones como Ciudalcampo o Fuente del Fresno, el volumen de obras menores no deja de crecer.
Treinta minutos de maniobras no bastaron. El forjado de una casa cualquiera se convirtió en una trampa mortal para un trabajador que solo hacía su jornada.
La investigación deberá determinar si hubo negligencia, si el material estaba en mal estado o si, simplemente, la fatalidad se alió con un fallo estructural. Mientras tanto, los vecinos de la calle Oso asisten atónitos al precintado de la parcela y al desfile de peritos. «Aquí nunca había pasado algo así», nos comentaba uno de ellos esta mañana, todavía con el susto en el cuerpo.
En esta redacción creemos que este accidente no debería archivarse sin más. Con el IBI al alza y las arcas municipales saneadas, quizá sea el momento de que Sanse invierta en un plan de prevención de riesgos específico para obras unifamiliares, y de que la Comunidad de Madrid refuerce las inspecciones en la zona norte. Porque lo de ayer no fue solo una desgracia: fue un recordatorio de que, debajo de cada chalé de postal, hay trabajadores que se juegan la vida.


