La gestión del dinero público y las estrategias de comunicación institucional del Ayuntamiento de Alcobendas se han situado, una vez más, en el centro del debate político. En esta ocasión, la polémica surge tras trascender la partida presupuestaria destinada a la contratación de servicios de difusión y promoción de noticias municipales, centrando la atención en un contrato específico por valor de 36.000 euros adjudicado a EDA TV.
Este medio de comunicación, conocido por su vinculación con Javier Negre y por contar en su plantilla con el comunicador Vito Quiles, ha sido el blanco de las críticas del PSOE de Alcobendas, principal partido de la oposición. La formación socialista ha cuestionado la idoneidad de esta inversión, planteando una serie de interrogantes sobre las prioridades presupuestarias del actual equipo de gobierno, liderado por la alcaldesa Rocío García (PP).
El grupo socialista, a través de su portavoz, Ángel Sanguino, ha calificado esta operación como un gasto orientado a la «propaganda» en lugar de a la gestión eficiente de los recursos de la ciudad. Desde el PSOE argumentan que el Ayuntamiento no debería destinar fondos públicos a medios de comunicación que, a su juicio, tienen escasa vinculación con el tejido social y diario de Alcobendas.
«La alcaldesa del PP debe explicar por qué Alcobendas paga con dinero público a un medio que nada tiene que ver con nuestra ciudad»
La crítica del portavoz socialista ha sido contundente: «La alcaldesa del PP debe explicar por qué Alcobendas paga con dinero público a un medio que nada tiene que ver con nuestra ciudad y que forma parte de la maquinaria propagandística de la derecha más radical». Asimismo, la oposición ha recordado, en el marco de sus declaraciones, el papel de EDA TV en episodios pasados, vinculando al medio y a su trabajador, Vito Quiles, con la difusión de informaciones señaladas durante la emergencia de la DANA, un punto que, según el PSOE, añade gravedad a la elección de este medio como canal de difusión municipal.
El contexto: mantenimiento, servicios y tasas
Más allá de la cuestión mediática, el debate pone sobre la mesa un descontento más amplio sobre el estado de la ciudad. El PSOE ha aprovechado esta noticia para poner el foco en la percepción de deterioro que, aseguran, sufren los vecinos en su día a día. Según denuncian los socialistas, mientras se invierten recursos en publicidad, el municipio presenta carencias notables en áreas críticas.
Entre los puntos de mayor preocupación destacados por el grupo municipal se encuentran:
- Mantenimiento urbano: Los vecinos reportan, según la oposición, una falta de atención constante en el cuidado de los parques, calles que no presentan un estado óptimo de limpieza y cubos de basura saturados en diversos barrios.
- Presión fiscal: El PSOE ha puesto énfasis en la reciente implementación de una nueva tasa de basuras. Según señalan, este nuevo impuesto ha supuesto un aumento significativo de los costes para los comercios locales, alcanzando en algunos casos un incremento del 400%, sin que, según su valoración, esto se haya traducido en una mejora perceptible en la calidad del servicio de recogida o mantenimiento.

Para el portavoz socialista, existe una desconexión entre la gestión municipal y las necesidades reales de los ciudadanos: «Alcobendas no necesita pagar altavoces políticos. Necesita limpieza, mantenimiento, vivienda, seguridad y servicios públicos que funcionen«. Bajo esta óptica, el grupo opositor subraya que cada euro de las arcas municipales debería tener como objetivo directo la mejora de la vida de los residentes, y no el refuerzo de redes de comunicación afines a la línea ideológica del Partido Popular.
La gestión municipal ante el escrutinio
La situación pone de manifiesto la creciente tensión en la política local de Alcobendas. La controversia sobre dónde y cómo se invierte el presupuesto de comunicación no es un hecho aislado, sino que se suma a un clima donde la gestión cotidiana —la limpieza de las calles, el estado del mobiliario urbano y la carga impositiva sobre autónomos y negocios— se convierte en el argumento principal de la confrontación política.
Mientras el equipo de gobierno defiende sus estrategias de comunicación para dar a conocer la labor municipal, la oposición insiste en que las prioridades están mal orientadas. El debate, por tanto, sigue abierto en la localidad, con la ciudadanía como testigo de una disputa que enfrenta dos visiones contrapuestas sobre el uso del erario: la necesidad de visibilidad institucional frente a la exigencia de una mejora palpable en los servicios básicos del municipio.
Por el momento, no se ha producido una respuesta detallada por parte del Ejecutivo municipal sobre la justificación técnica del contrato, quedando la cuestión supeditada a las futuras sesiones plenarias y al control político que ejerce la oposición desde sus espacios de comunicación habituales.


