El controvertido proyecto de La Solana, una apuesta por construir una nueva urbanización de lujo al lado de La Moraleja, sigue expandiendo su suelo. Inbisa, una de las principales empresas inmobiliarias que ocupan el espacio, ha aumentado su inversión en la zona sumando el terreno necesario para construir otros 15 inmuebles unifamiliares.
«Esta nueva operación, que se suma a otra reciente en la misma zona, eleva la inversión total de la promotora en Solana por encima de los 54 millones de euros», anuncia la empresa, que además vuelve a intentar conectar el proyecto de La Solana con La Moraleja. Como bien lo anuncian en el texto, «destacando por sus inmejorables vistas y su integración natural con los chalets de la prestigiosa calle Camino Alto de La Moraleja”.
Las 15 viviendas se desarrollarán en parcelas independientes de más de 800 metros cuadrados y piscina privada. Para este proyecto, la promotora vuelve a confiar en el estudio de arquitectura JCTeam, en una colaboración que, en los últimos años, “ha dado forma a destacados desarrollos residenciales” en distintas zonas de España, como la Comunidad de Madrid, Andalucía y Navarra. El proyecto lleva por nombre oficial Villas de Solana y, al menos de momento, se proyecta como una urbanización cerrada con su propio sistema de seguridad.
Inbisa además presume de aumentar su presencia en la Comunidad de Madrid, no solo se ha sumado con fuerza a la nueva apuesta del lujo cerca de Alcobendas, sino que tiene varios proyectos en la zona que gobierna Isabel Díaz Ayuso, como el proyecto Inbisa Viñas Viejas, que está en proceso de comercialización en Boadilla del Monte. Lo cierto es no ha sido la única empresa que saltado ante la posibilidad de sumarse al proyecto de La Solana, incluso si el mismo no genera buenas sensaciones entre los vecinos de las urbanizaciones que convivirán con el espacio cuando esté terminado.
UN PROYECTO QUE NO GUSTA EN LA MORALEJA
Lo cierto es que ya hay organizaciones de vecinos en La Moraleja que ven con malos todo lo relacionado con La Solana. A pesar del apoyo a la nueva urbanización por parte del ayuntamiento de Madrid, y de la Comunidad, que han conseguido que el proyecto incluya una apuesta importante por las viviendas sociales además de la gran cantidad de pisos y casas de lujo que sirven como carta de presentación de la nueva urbanización, la preocupación por el efecto que la misma tenga en el transporte, e incluso en el valor, de La Moraleja es suficiente para espantar a quienes ya residen en la zona.
Está previsto que el grueso de las obras urbanísticas finalice en diciembre de 2026, mientras que los trabajos de acabados y paisajismo se prolongarán a lo largo de 2027. La planificación de la Junta de Compensación contempla que la edificación de las viviendas pueda iniciarse a partir del próximo verano, de manera simultánea a la urbanización, lo que permitiría que los primeros vecinos de La Solana llegasen en 2028. Algo más del 30% de las viviendas de este nuevo desarrollo, en torno a 400, serán de titularidad municipal y estarán destinadas a protección pública básica, reafirmando el compromiso del Consistorio con el acceso a una vivienda asequible y de calidad.
Según insiste el ayuntamiento de Madrid, el ámbito de La Solana también avanza en su compromiso con la sostenibilidad y la mejora medioambiental. El desarrollo está incorporando un sistema de drenaje urbano sostenible que permitirá recuperar, tratar y devolver al cauce natural unos 200.000 m³ de agua de lluvia al año, contribuyendo a la resiliencia y eficiencia hídrica de la ciudad.


