Vecinos de Alcobendas critican el uso de maquinaria contaminante en la limpieza viaria

Las redes sociales se han convertido en el nuevo termómetro del malestar ciudadano. En Alcobendas, una publicación del Ayuntamiento que pretendía poner en valor el trabajo de los equipos de limpieza viaria ha abierto un debate inesperado sobre el modelo de mantenimiento urbano, el impacto ambiental de la maquinaria utilizada y las condiciones laborales de los operarios.

El pasado 23 de octubre, el consistorio publicó en su cuenta oficial de X (antiguo Twitter) un mensaje acompañado de un vídeo en el que se veía a un trabajador municipal utilizando una sopladora para limpiar hojas de las aceras. El texto, con un tono positivo, destacaba que “detrás de cada calle limpia hay un equipo que trabaja para que la ciudad siga segura, cuidada y en movimiento”, acompañado de etiquetas como #AlcobendasLimpia y #CuidamosLoQueImporta.

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DE LA SOPLADORA A LOS EXCREMENTOS DE LOS PERROS

No obstante, los vecinos no tardaron en responder a dicha publicación para mostrar su descontento y para poder ser escuchados por el equipo de gobierno de Rocío García Alcántara. Uno de los vecinos, respondió con ironía: “Con maquinaria ruidosa, contaminante, maloliente y peligrosa para el operario al manipular gasoil… vamos, todo ventajas”. Su comentario acumuló decenas de reacciones y respuestas, pero además puso sobre la mesa un debate latente entre muchos vecinos, que es el uso de sopladoras de gasolina en la limpieza de calles, una práctica cada vez más cuestionada por su impacto ambiental y acústico.

Las sopladoras de hojas, ampliamente utilizadas en las tareas de limpieza urbana, funcionan generalmente con motores de combustión que emiten gases contaminantes y alcanzan niveles de ruido que pueden superar los 90 decibelios. En diversas ciudades europeas —entre ellas París, Berlín o Barcelona—, su uso ha sido restringido o sustituido progresivamente por versiones eléctricas o métodos manuales.

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El Ayuntamiento de Alcobendas, por su parte, no ha respondido públicamente a las críticas. No obstante, fuentes municipales explican que “las sopladoras forman parte de los equipos estándar de limpieza urbana y se utilizan principalmente en campañas estacionales, como la retirada de hojas en otoño”. Aseguran que el consistorio “mantiene un compromiso de renovación tecnológica para reducir emisiones y mejorar la eficiencia energética”.

alcobendas
Fuente: Alcobendas

El caso es que los sindicatos de limpieza urbana advierten desde hace tiempo de los riesgos laborales asociados a este tipo de maquinaria. La exposición al ruido, la vibración y los gases puede afectar la salud de los operarios. Además, el uso de gasoil incrementa el riesgo de accidentes y contaminación directa durante el repostaje. Los expertos en sostenibilidad urbana apuntan que la clave está en la combinación de tecnología limpia y planificación inteligente, es decir, menos ruido, más eficiencia y un enfoque en el mantenimiento integral del espacio público.

En Alcobendas, los vecinos denuncian que estas máquinas generan un problema añadido, y es que desplazan el polvo y los residuos de un punto a otro sin llegar a limpiar eficazmente. “Aunque no haya viento, la suciedad sigue en aceras y parques. Prefiero las hojas; esas se las lleva el viento. Los meados permanentes no”, escribía otra vecina. Mostrando su descontento sobre las ‘tareas de limpieza’ del Ayuntamiento en las calles de la ciudad.

Si bien, aquí se abre otro debate, hacia un problema recurrente, como es la falta de civismo y el deterioro del espacio público por los excrementos y el ‘pis’ de los perros. “Seguimos en la Edad Media, cuando los ciudadanos tiraban sus deposiciones a la vía pública. Hoy los perros pueden, los humanos no”, añadía la vecina de Alcobendas.

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