Cada 10 de octubre se celebra el Día Mundial de la Salud Mental, una jornada que pretende sensibilizar a la sociedad sobre la importancia de este aspecto esencial del bienestar humano y derribar los estigmas que aún persisten. En Alcobendas, para conmemorar esta fecha en 2025, se ha programado para hoy una marcha bajo el lema “Marcha para dar visibilidad a la salud mental”, que recorrerá la ciudad con un punto de partida emblemático: la Plaza del Pueblo, y una meta simbólica: el Centro de Salud Mental.
La marcha, empieza esta misma mañana a las 10:00 h, y tiene un objetivo claro: visibilizar las realidades de las personas con trastornos mentales y reivindicar una atención adecuada, digna e integrada. Al recorrer las calles de Alcobendas, los asistentes no solo mostrarán su solidaridad, sino que lanzarán al mismo tiempo un mensaje, ‘que la salud mental nos concierne a todos, a quienes la padecen y al conjunto de la comunidad’.
La ruta, partiendo de la Plaza del Pueblo, concluirá en el Centro de Salud Mental, fortaleciendo, simbólica y literalmente, el vínculo entre la ciudadanía y los recursos sanitarios destinados al cuidado psicológico. Este tipo de recorridos permiten que la salud mental deje de ser un asunto oculto o relegado al ámbito privado y se coloque en el espacio público para diálogo y reflexión colectiva.
Importancia de visibilizar lo invisible
En este sentido, sufrir problemas mentales sigue siendo, para muchas personas y familias, un desafío de soledad, incomprensión o prejuicio. Aunque hay avances en materia de derechos y en el reconocimiento de la salud mental como parte integral de la salud general, aún persisten barreras sociales, estigmas y carencias de recursos.
Visibilizar significa que no haya miedo a nombrar, que no haya vergüenza en pedir ayuda. Significa también reclamar que los servicios públicos estén preparados —que haya psicólogos, psiquiatras, programas de prevención, recursos comunitarios, coordinación entre salud, educación y servicios sociales—. En una marcha así, la presencia de las personas usuarias es fundamental: no solo como beneficiarias, sino como ciudadanas con voz propia.
El acto reivindicativo busca atraer al público general para que escuche, empiece a informarse, comprenda que la salud mental es parte de la condición humana y no una excepción. En Alcobendas, la marcha se suma a una serie de actividades dispuestas por el Ayuntamiento para ese día y en los días previos, con el fin de generar conciencia y participación ciudadana. Estos programas institucionales refuerzan el sentido de que la salud mental es tan importante como la salud física y que las políticas locales pueden marcar una diferencia real en el día a día de muchas personas.
Dentro de las actividades nos encontramos que desde el 1 al 30 de octubre, en el acceso principal del Hospital Infanta Sofía, podrá visitarse una exposición con obras creadas por usuarios de servicios y recursos de salud mental de la zona norte de Madrid. Hoy, diez de octubre, Día Mundial de la Salud Mental, a las 10 h, se celebra una marcha para dar visibilidad a la salud mental. Partirá desde la Plaza del Pueblo hasta el Centro de Salud Mental. Y, el jueves 30 de octubre, de 10 a 12:30 h, en el salón de actos del Hospital Infanta Sofía, tendrá lugar el Encuentro por la Salud Mental, donde los recursos de salud mental de San Sebastián de los Reyes y Alcobendas expondrán sus experiencias y darán a conocer sus servicios. Entrada libre hasta completar aforo.

Alcobendas, con esta marcha, reafirma su apuesta por la salud mental como derecho universal, dignidad humana y responsabilidad colectiva. Quienes participan están dejando una huella simbólica en el espacio urbano, que el silencio no sea permanente, que la vulnerabilidad no reste dignidad y que la salud mental sea respetada, promovida y cuidada por todos.
Por otro lado, en Madrid, por ejemplo, la Federación Salud Mental convoca otras marchas simultáneas bajo el lema oficial para 2025: “Compartimos vulnerabilidad, defendamos nuestra salud mental”. Esa frase apunta a reconocer que todos, en algún momento, podemos vernos afectados por factores externos (estrés, emergencias, conflictos, pérdidas) que inciden sobre nuestra estabilidad emocional. Las emergencias, desastres naturales o situaciones de crisis humanitaria tienen un impacto profundo no solo físico, sino psicológico. Por eso, la convocatoria adquiere una dimensión colectiva: estamos “compartiendo vulnerabilidad” y, por tanto, “defendiendo” la salud mental como bien común.


