El Ayuntamiento de Alcobendas ha aprobado un Plan Especial para regular los cerramientos perimetrales en la zona 3 de La Moraleja. El objetivo es claro: armonizar la estética urbana y lograr un equilibrio visual entre las construcciones y los elementos vegetales. Esta medida busca poner orden en uno de los entornos residenciales más relevantes de la región, respondiendo a la necesidad de una estética coherente en un barrio de alto nivel.
La normativa, publicada en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid el 31 de julio, se aplica a las viviendas unifamiliares en los grados 3, 4, 5, 6 y 7, abarcando una parte significativa de las propiedades de la zona. Las nuevas reglas son específicas y detalladas para evitar interpretaciones erróneas. Según el texto, los cerramientos podrán alcanzar una altura máxima de tres metros. De esta altura, la base debe ser opaca hasta un metro, mientras que el resto debe ser visualmente transparente, permitiendo el uso de materiales como verjas, celosías o alambradas. Lo más destacado es la obligatoriedad de que estos elementos estén acompañados de vegetación natural, lo que busca integrar los muros en el entorno paisajístico de la zona y evitar el efecto de ‘muros ciegos’ que rompen la armonía visual.
Además, el Plan Especial establece condiciones específicas para los muros que separan parcelas entre sí y para aquellos que colindan con carreteras. En estos casos, los cerramientos podrán funcionar como pantallas acústicas, una solución práctica que demuestra la consideración por la calidad de vida de los residentes, reduciendo el ruido del tráfico y mejorando el confort en las viviendas. Esta disposición muestra una planificación más allá de lo puramente estético, abordando problemas prácticos del día a día.

Este nuevo plan, que modifica el Plan General de Ordenación Urbana de 2009, es un paso importante en la gestión urbanística del municipio. La decisión de regular las vallas y muros responde a la creciente preocupación por mantener el carácter exclusivo y la belleza natural de La Moraleja. Es una respuesta a la necesidad de controlar la proliferación de construcciones que no se ajustan a un criterio estético común, garantizando que el desarrollo del barrio se mantenga en línea con su prestigio.
La medida fue ratificada en el pleno municipal del 26 de junio y ha sido recibida con interés tanto por vecinos como por profesionales del sector. Contra este acuerdo, aquellos que lo consideren perjudicial pueden interponer un recurso contencioso-administrativo ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid en un plazo de dos meses, lo que da a los ciudadanos la oportunidad de expresar su desacuerdo a través de los cauces legales. La aprobación de este plan refleja la continua evolución de la normativa urbanística en Alcobendas, adaptándose a las necesidades y características de sus zonas más emblemáticas.


