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La moraleja
07 de mayo de 2021
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Los estragos de la nieve en nuestro patrimonio natural

Escrito el en Noticias

La moraleja

La nieve, ese elemento de la naturaleza capaz de moldear paisajes, colores o texturas, asociado al disfrute y tan anhelada por muchos, se ha convertido en la protagonista absoluta de la actualidad y no precisamente por la alegría que habitualmente despierta en las personas.

Recién estrenado este 2021 hemos sido testigos de la llegada de un temporal cuyo nombre jamás olvidaremos, Filomena, que ha afectado en mayor o menor medida a todo el país en forma de lluvia y nieve, convirtiendo a esta última en un elemento hostil que ha generado numerosos daños y que ha sumido fundamentalmente a la ciudad de Madrid en un verdadero caos.

La gran magnitud de la nevada que hemos sufrido ha provocado una acumulación excepcional de nieve, alcanzando más de 50 litros por metro cuadrado en algunos lugares de la capital según los datos que han ofrecido desde la AEMET. Esto ha sido letal para el patrimonio natural de la ciudad provocando la caída y rotura de una gran cantidad de especies arbóreas, ofreciéndonos la imagen devastadora de calles repletas de ramas o especies que han perecido ante esta situación.

Aún es pronto para poder evaluar el total de los daños naturales que se han producido, pero es probable que más del 10% del material vegetal arbóreo del paisaje urbano de la capital se haya visto dañado.

Las especies vegetales de clima mediterráneo continental son las que mejor han aguantado las cargas de nieve, como es el caso de las coníferas con forma cónica, los abetos, piceas, cedros y pinos, aunque todas se han visto afectadas por este temporal. Hay otras especies que no han sido tan resistentes por no ser de alta montaña, como es el caso de las especies frondosas o encinas, que han perdido mucho más ramaje. Y es que a mayor nivel de frondosidad mayor es la cantidad de nieve que se acumulará en el árbol o las ramas, pero es la salud y el estado de estos árboles el factor más determinante en su supervivencia.

La Moraleja, es una zona especial par su densidad arbórea que es muy deferente al resto de la vegetación de Madrid capital, que es menos abundante y que crece entre edificios. Nuestra zona es un gran bosque en el que, de forma diseminada, se encuentran las viviendas. Esta particularidad cambia drásticamente el efecto de la nieve sobre la vegetación. La nieve acumulada en las ramas, ya de por si pesada, provoca la rotura de ramas que ahora, se verá incrementada por las fuertes rachas de viento que se esperan en los próximos días.

La Moraleja, donde abundan los jardines privados cuenta con un problema añadido: el riego automático en la inmensa mayoría de las zonas verdes. El sistema de regadío que hace que los jardines luzcan verdes y frondosos tiene un efecto negativo sobre las raíces que suelen ser menos profundas y los sistemas radiculares más débiles lo que reduce su sistema de anclaje y los hace más frágiles ante los temporales.

Es muy importante que los jardines estén diseñados por profesionales siguiendo criterios técnicos, ecológicos y de arboricultura donde se respeten los espacios y se tengan en cuentan las posibles inclemencias meteorológicas. Un mantenimiento correcto a lo largo de los años, podría evitar accidentes.

Ahora toca recoger y retirar los árboles y ramas caídas, pero conviene tener en cuenta que aquellas especies que no hayan caído completamente se podrán podar y volverán a vivir, y tampoco será necesario retirar la totalidad de los árboles perecidos, ya que si se encuentran en una zona natural, estos pueden servir como abono para otros.

Una vez superadas las consecuencias más graves que nos ha dejado Filomena a su paso, es el momento de dotar partidas presupuestarias claras para recuperar este paisaje, analizando y proyectando lo aprendido. Y tampoco podemos olvidarnos de la importancia de  la prevención ante este tipo de situaciones aunque en España y en concreto en Madrid, no suelan ser habituales. En este sentido, el mantenimiento y el cuidado del arbolado urbano es un aspecto fundamental que jamás debe descuidarse.

Los árboles en las ciudades son esenciales, no son solo un mero elemento decorativo, sino que que cumplen una función biológica muy importante a la hora de generar oxígeno, absorber CO2, generar umbrías y zonas resguardadas y, por supuesto,  paisajes agradables, por lo que este acontecimiento debe servirnos para poner en valor el patrimonio natural de nuestras ciudades.

 

Fernando Pozuelo, director del estudio de paisajismo Fernando Pozuelo Landscaping Collection

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