Cerrar


¡Bienvenido!

Suscríbete a nuestra newsletter para poder recibir todas las novedades de La Moraleja en tu correo.


ENVIAR

aceptar cookies Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí.
La moraleja
25 de septiembre de 2022
Síguenos en:

Fundación Nadine: el arte que transforma

Escrito el en Noticias

La moraleja

LaMoraleja.com entrevista a Evelyn Joyce, presidenta de la Fundación Nadine.

“Buscamos artistas con proyectos sociales”, nos explica Evelyn Joyce. Arte con compromiso es su razón de ser. Apuestan y creen en los jóvenes artistas, en el cambio social que pueden generar.

“Entendemos el arte como medio y el impacto como fin y, bajo esta premisa, apoyamos e impulsamos proyectos artísticos con impacto social  y medioambiental”, esa es su filosofía.

Su fundadora y presidenta, Evelyn Joyce, nos acerca a su trabajo, proyectos e historia personal, aquella que forjó su espíritu inquieto, sus ganas de ayudar y su sensibilidad por el Arte. Su misión: dignificar a los artistas.

Lamoraleja.com.- ¿Por qué decides crear la Fundación Nadine? ¿Cuál es su razón de ser?

Evelyn Joyce.– Lo que buscamos son artistas con proyectos sociales. Tengo una fijación por la gente joven, sobre todo por la dedicada al mundo de las artes, porque no encontramos en España la dignidad y el respeto que se merecen en relación con otros países. Yo, al ser holandesa, estudié también en Londres, hay una cultura, una educación y un respeto a los artistas, a los que se les considera agentes de cambio.

Yo vine a España cuando tenía 12 años y llevaba el artisteo muy en el cuerpo, pero se te llamaba extravagante, rara, diferente. Yo sufrí bullying en el colegio por el mero hecho de ser diferente, por lo que ya desde muy joven empecé a cuestionar la humanidad y en qué se basa. Estaba todo muy materializado y yo intentaba buscar algo más en todo esto. Pero la razón de la Fundación es más larga. Nadine es el nombre de mi hermana, falleció de cáncer muy joven, con 17 años, yo tenía 12. Una enfermedad por la que estuvo muchos meses en el hospital, un lugar muy aséptico, muy frío y donde el único entretenimiento que había era el intercambio de ideas, y lo hacías a través del arte, de la literatura. A raíz de su muerte se fundó en 1986 en Holanda una Fundación que lleva más de 36 años ayudando a todo lo que tiene que ver con niños y adolescentes con cáncer. Un proyecto parecido al de Juegaterapia aquí en España, ayudar a humanizar los hospitales. Viendo lo que se hizo en Holanda pensé en traerlo aquí, pero me encontré con Juegaterapia, que hacen un trabajo fantástico, y pensé que esto ya estaba cubierto y que había que hacer otro proyecto. Cuando yo me metí en esto, la creación de una fundación en Holanda es bien fácil, aportas un capital y casi en 24 horas tienes dada de alta la fundación. Pero aquí en España tardé un año con el papeleo. Hacienda me miró todas las muelas, porque como dos lo han hecho mal… fue un año de trabajo administrativo muy frustrante para poder hacer la idea que yo tenía, que era dignificar a los artistas.

 LM.- ¿Explícanos en qué se basan vuestros proyectos?

 EJ.- Tenemos la oficina en la calle Galileo 11, en un antiguo local que hemos rehabilitado. Nuestros artistas vienen aquí a trabajar, organizamos intercambio de ideas, cada tres semanas se realiza una reunión de artistas en bares… lo que queremos es crear una comunidad. Porque todo el mundo habla de “comunidad de artistas”, pero luego la realidad es otra. Por eso hemos hecho especial hincapié en una comunidad de artistas real, donde es muy importante el network. Lo que hacemos es enseñarles, porque un artista no quiere sentirse empresario pero tiene que ser emprendedor.

Tenemos artistas que no saben hacer una factura, no saben presentar un dossier, no saben comunicarse, no saben la importancia del networking.

Este año, por ejemplo, hemos creado una residencia en Urvanity  Art, que es una feria que se hace a la vez que ARCO, es arte asequible con galeristas, con gente joven, es una feria en la que todo lo que no llega a ARCO llega aquí. Está en el Colegio de Arquitectos de Madrid y hay muy buen ambiente.

Para formar parte, abrimos una convocatoria anual, este es el tercer año, el pasado se presentaron más de 300 artistas. Además, tenemos convenio con el Círculo de Bellas Artes.

LM.- Háblanos un poco más de vuestras convocatorias anuales.

EJ.- El primer año se presentaron creo que 160 proyectos. Nadie nos conocía y era sólo para la Comunidad de Madrid. El segundo año abrimos convocatoria para todo España y se presentaron más de 300. Los finalistas ganan seis becas de doce mil euros y damos una formación valorada en más de nueve mil euros; una formación con nuestros profesionales, en nuestro espacio. Enseñamos hitos, enseñamos a través de masterclass y charlas con expertos que les explican sobre cómo pedir una financiación, qué hacer después, sobre libros, artículos, etc.

El dinero lo damos de una manera escalonada, mientras ellos vayan cumpliendo una serie de hitos y deberes. Este año tenemos unos chavales que me encantan, a través de los tatuajes miden la temperatura emocional de ciudades. La finalidad es que ellos se puedan autofinanciar y vivir de ello.

 LM.– ¿En qué situación se encuentra el Arte en España?

EJ.-El Arte aquí se considera muy decorativo, a mí me gusta el arte comprometido, que entiendas el fin como artista, que te haga pensar, que hayas hecho una buena investigación. Yo estudié en Saint Martins (Londres) y me pedían tres meses de investigación para presentar una idea sobre qué es lo que me inquieta, qué tema voy a tocar…

En una fundación procuramos no meternos mucho en política porque te lleva demasiado a bandazos, luego parece que te encasillan. Pero la ambición que tengo por encima de crear es terminar de formar a artistas a los que no les enseñan a hacer un presupuesto, un dossier, un Excel, una buena factura, enseñarles herramientas. Por ejemplo, un artista que no tiene Instagram, que aprendan este tipo de cosas.

Me gustaría que con los datos que tenemos con sólo tres años de existencia -creo que tenemos ahora el máximo ámbito de jóvenes proyectos y cambio social-, llegar con ese termómetro de realidad, hacer un análisis y presentarlo a la Comunidad Europea y al Ministerio de Cultura español, y decirles: “Mirad lo que está sucediendo con los chavales, mirad lo que estáis haciendo, cuando hay una crisis, estáis quitando presupuesto de las artes, y las artes no es sólo cine”.

A mí de jovencita, como me hicieron bullying, me escondí de mi realidad y luego me ha costado mucha terapia entender quién soy y al final, no entiendo la vida en el mismo patrón, vivo con un termómetro a veces demasiado intenso. Se sufre mucho cuando vives “pasión de gavilanes” por la vida, pero no encuentro otra cosa, porque no encuentro satisfacción en cosas materiales, en cosas banales, hay una especie de aburrimientos que se me implanta y necesito excitación. Piensa en el confinamiento, en qué te salvó: un buen libro, un documental… y eso es Arte. Sin embargo, quitan presupuesto. Están quitando subvenciones, están quitando ayudas…

LM.- ¿Qué sucede en el día a día en la Fundación?

EJ.-Hacemos mucho hincapié en contenidos. Invertimos mucho en lo que es con[1]tenido y divulgación. Y es que en el primer año y en el segundo descubrimos que había infinidad de proyectos y sólo seis terminan. ¿Y qué pasa con el resto? A los otros proyectos los apoyamos de manera off, discretamente, hablamos de vez en cuando con ellos para darles impulso y que no se desanimen. Es verdad que de un año a otro hay mucha gente que se vuelve a presentar y hay muchos otros que lo dejan.

Hay mucho trabajo de comunicación entre pedagogos, también hacemos críticas constructivas todas las semanas de alguna noticia cultural para hacer pensar y remover, porque así es como consigues captar.

Hay un seguimiento de los proyectos de manera semanal y, sobre todo, el trabajo de la Fundación es ponerles en contacto, tenemos mucho movimiento de gente de plataformas que de repente comunica con nosotros y vemos una ventana para participar.

Fundación Nadine C/ Galileo, 11 – Madrid www.nadinefundacion.org



Aún no hay comentarios en este artículo

Deja tu opinión

La moraleja La moraleja