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La moraleja
27 de noviembre de 2021
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Un café con Marino Sampayo, antiguo alumno del Colegio Suizo de Madrid

Escrito el en Noticias

La moraleja

En primer lugar, ¿quién es Marino Sampayo?

Soy un joven artista hispanosuizo, que siempre he estado acostumbrado a moverme entre diferentes culturas y mentalidades.

El movimiento ha sido y es fundamental en mi vida, siendo la acrobacia y la danza la base. Me considero una persona creativa, curiosa, abierta y comunicativa, y todo lo que tiene que ver con la expresión, el movimiento, el arte y las personas en general me interesa: el teatro, la música, la magia, la fotografía, la psicología…

Me encanta el escenario, es un lugar donde me siento cómodo, donde disfruto. De niño, haciendo teatro en el Colegio Suizo de Madrid, más tarde en las charlas TEDx y en espectáculos de danza. Quiero ser capaz de conectar con el público, transmitir algo a través del lenguaje corporal, hacer que el público sienta algo, crear expectativas, sorprender…

A través de mi trabajo de Madurez en el Colegio, creé un juego de cartas para los magos profesionales y en general para los amantes de las cartas.

Desde pequeño, con mi familia, he recorrido la montaña española y suiza y siempre he vivido en un entorno, donde he podido «desaparecer» todo el día, corriendo, yendo en bici, nadando, escalando, jugando, construyendo cabañas… La naturaleza forma parte de mi vida y también me mueve: Fundé «Wecco», un proyecto dedicado de forma creativa y sostenible a la protección y conservación de nuestro planeta.

Hasta tu salto a la enseñanza superior, toda tu educación ha sido en el Colegio Suizo de Madrid. ¿Qué destacarías del CSM?

Destacaría, sobre todo, la forma de enseñar distinta que tiene. Desde muy pequeños aprendemos partiendo de la creatividad y la autonomía y dentro de un marco de respeto mutuo y confianza. Me acuerdo de la libertad de enseñanza a través del juego, me acuerdo de mi felicidad de alumno pequeño en el Colegio, de mi motivación y ganas de aprender. Creo que en el CSM se intenta apoyar a los alumnos en su individualidad, dentro de un plan de estudios exigente en su conjunto. También recuerdo las múltiples presentaciones que se nos exigen desde pequeños, algo de esencial importancia para ganar seguridad a la hora de hablar en público. En general, creo que hay una línea continua desde la entrada a Colegio, siendo muy pequeño, hasta la salida, 16 años más tarde.

En mi caso, siento también que, gracias a poder realizar un Diploma de Madurez Suizo en España, he podido disfrutar de estas dos mentalidades que mencionaba antes. Gracias a ello estoy estudiando lo que más me gusta ahora en Suiza, sin perder mi parte española.

En tu etapa en el Colegio, participaste en algunos proyectos como Peacemeaker, e incluso llegaste a dar una charla TEDx. ¿De dónde vienen esas inquietudes siendo tan joven?

Siempre he dicho que me encanta ayudar. Ésta es una de las grandes razones por las que también he sido Peacemaker todo este tiempo en el Colegio y por lo que fui seleccionado para participar en las charlas TEDx. Me siento libre cuando me subo a un escenario y con ganas de comunicar al mundo lo que siento. Creo que el papel que tenemos como jóvenes hoy en día cada vez es más importante. Tenemos el futuro en nuestras manos y debemos actuar. Seremos la siguiente generación y desde siempre lo he tenido muy claro. El cambio tiene que venir de uno mismo y por ello quise iniciarlo, para que mi movimiento genere movimiento en otras personas y entre todos podamos intentar, poco a poco, crear del mundo un lugar mejor. Desde los pequeños conflictos en un patio de un colegio en Madrid, a los escenarios de unas charlas TEDx.

En ese paso a la vida adulta, los exámenes de madurez son una prueba fundamental que se desarrolla a conciencia en el CSM. ¿Qué más nos puedes contar sobre esta prueba y sobre el proyecto que te valió para superarla con éxito?

Mi Trabajo de Madurez, uno de los puntos para conseguir el Diploma de Madurez, lo realicé sobre una de mis pasiones: la magia. Más concretamente, creé una baraja de cartas con el objetivo de desarrollar un producto elegante, con un enfoque de diseño minimalista que combinara forma y función. Escondí varios secretos en Signum Playing Cards, lo que las convierte en algo más que una baraja de cartas sólo para mí. Quería dar un significado a la creación. También me interesaba el lado económico y de marketing en un proyecto así: ¿Cuáles son los pasos a dar, con qué dificultades me puedo encontrar? He aprendido muchísimo con este trabajo de madurez, también a nivel personal: Superar obstáculos y momentos de frustración, insistir en empresas, defender una idea propia ante un tribunal y un público…

¿Junto a Signum Cards, qué proyectos estás llevando a cabo en la actualidad, más allá de la Universidad?

Me encanta crear nuevos proyectos y estar en constante aprendizaje y crecimiento. Podría pasarme horas hablando sobre ellos, pero destacaría uno en concreto, en el que llevo trabajando bastante tiempo y que me encanta. Tiene que ver con la naturaleza, que desde pequeño he vivido como un lugar maravilloso que hay que proteger y tratar con respeto y consciencia.

Se trata de mi propia marca de ropa ecológica, reciclada, artística y sostenible. Pero esto sólo es “la tapadera”. En WECCO queremos cambiar el mundo, apoyando a jóvenes artistas que nos ayudan con los diseños.

Con la ropa que vendemos realizamos voluntariados para limpiar playas y bosques, plantamos más árboles, luchamos contra el abandono y el maltrato animal… entre muchas otras cosas.

Enfocamos cada prenda de ropa como un proyecto, por lo que cada compra tiene su propósito. Buscamos personas que nos quieren apoyar. Tanto de manera económica, haciendo difusión o como voluntarios. Podéis conocernos mejor en nuestro Instagram nuestra web.

Y en un futuro vista, digamos, en diez años, ¿dónde te ves?

Muy difícil de decir, porque me gustan muchas cosas. Soy alguien polifacético, en constante búsqueda. Pero desde siempre me ha gustado el escenario y mis estudios ahora en la Accademia Teatro Dimitri en Suiza va en esa dirección. Quiero unirlo con la psicología más adelante para prestar ayuda a personas expuestas en escenarios o en cualquier otro sitio, siempre trabajando desde esta esencia artística-creativa mía.

He crecido con mis diferentes proyectos personales, yendo todos en una misma dirección. Poder crear un cambio en el mundo desde dentro. Concienciar a las personas, seguir creando y creyendo en un mundo mejor.

 Por último, si tuvieras que definir el Colegio Suizo de Madrid en una frase, sería…

Un lugar para aprender con ilusión, no sólo como estudiante, sino como persona, que abre las puertas a un mundo lleno de posibilidades.

Carretera de Burgos, s/n (Km. 14,900), 28108, La Moraleja
Tel. 91 650 58 18

La mejor enseñanza internacional para el mundo de hoy



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