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29 de septiembre de 2022
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Bachillerato Internacional en St. George: la mejor preparación pre-universitaria, según sus alumnos

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Bachillerato es una etapa fundamental para los alumnos, ya que son dos años en los que acaban de formarse como alumnos en el colegio y se preparan para comenzar su etapa universitaria, ya como jóvenes adultos. Por eso, elegir el programa de bachillerato adecuado es muy importante. En el colegio británico St. George saben que el programa que mejor prepara a sus alumnos en esa etapa es el Diploma de Bachillerato Internacional (IBDP), que imparten en inglés.

Ana H.es una de las alumnas de primero de IB que se incorporó al colegio este curso y ha querido compartir con nosotros por qué para ella para ella el IBDP es un programa tan interesante y por qué está disfrutando tanto de su primer curso de bachillerato en St. George. Ana, como sus compañeros, destacan la gran calidad de la enseñanza que reciben, con excelentes profesores nativos dedicados y cercanos, que cada día hacen que su jornada en el colegio sea amena e instructiva, y les guían para tomar el camino correcto en su futuro fuera del colegio.

«Durante los últimos cuatro años como estudiante me ha acompañado un incesante sentimiento de frustración e insatisfacción personal, y la inevitable duda de si existía otra manera de hacer las cosas. Otra forma de aprender y de enseñar.

No es ningún misterio que el sistema educativo español es mejorable en algunos aspectos, pues tanto los contenidos que se cubren como la forma de hacerlo resultan algo antiguos y contraintuitivos. Se valoran sobre todo los aspectos académicos, dejando fuera del plano otros igual de importantes, como el esfuerzo, las dotes artísticas, o posibles dificultades y necesidades especiales. En mi experiencia personal, la mejor forma con la que puedo describirlo es como nadar contra corriente.

Descubrí el Bachillerato Internacional hace un par de años, buscando posibles alternativas educativas y becas. Comencé a investigar y cada vez llamaba más mi atención; cuanto más sabía, más me interesaba. Me di cuenta de que concentraba en un mismo programa todo lo que yo echaba en falta en el momento: práctica y experimentación, enseñanza más personalizada, desarrollo de las capacidades en distintos ámbitos… En general, se asemejaba a la perfección a mis ideales y expectativas educativas. Las personas de mi alrededor me animaron – y ayudaron – a que lo hiciera, y así fue. Ahora estoy haciendo el primer año de este curso en St. George, y tengo la certeza de que ha sido la mejor opción que podía haber tomado.

En este sistema, la teoría está continuamente acompañada por la práctica; siendo las clases en el laboratorio y los experimentos algo de lo más común, así como otro tipo de ejemplos y demostraciones en asignaturas no científicas. Al igual que esto, son recurrentes los trabajos de investigación y exposiciones, tanto individuales como grupales, siendo éste un ejemplo más de las habilidades que se fomentan y refuerzan en múltiples áreas. Todo esto ayuda a obtener una visión muy abierta y global de los contenidos aprendidos. Es también destacable la flexibilidad que permite este bachillerato a la hora de elegir asignaturas, adaptándose a los alumnos, a sus capacidades y preferencias, en lugar de forzarlos en itinerarios más rígidos. Las necesidades de los estudiantes se toman en gran consideración y se actúa conforme a ellas, haciendo ajustes en la medida de lo posible para garantizar la comodidad de todos.

Aunque tan solo llevo unos meses, me encuentro mucho más conforme ahora mismo que en los últimos varios años. Siento que estoy aprendiendo de una forma sana y moderada, sin exceso de estrés y, sobre todo, sin esa obsesión tan peligrosamente normalizada por los resultados académicos y las comparaciones tóxicas. El esfuerzo y el trabajo se mantienen, pero ahora siento una motivación y convicción de que éstos no son en vano, sino que estoy aprendiendo y preparándome de manera adecuada de cara a mis estudios superiores.

Claro está que todo gran cambio va acompañado de ciertas dificultades. Para mí, éstas se basan sobre todo en la forma de dar clase y en el modelo de exámenes. Las clases del IB son increíblemente amenas y dinámicas en comparación con las clases magistrales de la ESO. Normalmente realizamos distintas actividades en una misma sesión, por lo que se hacen muy interesantes y rápidas. La participación no está sólo permitida, sino que supone una parte muy importante en la adquisición de los conocimientos. Es un programa en el que los alumnos ya no somos meros espectadores de nuestra educación, sino que realmente tenemos un papel activo en ella.

Las evaluaciones tal vez supongan el mayor reto al cambiar de método, sobre todo en aquellas asignaturas relacionadas con las ciencias, pues es difícil adaptarse a exámenes que tratan de demostrar el dominio y comprensión de los aprendizajes de forma mucho más práctica que teórica. Estos factores hacen más fácil y natural el estudio y la retención de los conocimientos, sin embargo, son justo los aspectos que lo hacen sencillo, los que causan dificultades a estudiantes como yo al empezar el Bachillerato Internacional.

Como conclusión, considero que aprender es un proceso del que se puede y se debe disfrutar, especialmente tratándose de una etapa tan importante en nuestras vidas. Cada persona es diferente y como tal, es absurdo valorar a todas con la misma escala. Ni el sufrimiento ni la angustia son indispensables. Hay muchas formas de hacer las cosas; siempre las hay.»

ARTÍCULO- ANA H.  alumna de St. George



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