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25 de junio de 2018
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Carlos Tejedor y Kiko Simarro, las caras visibles del Grupo La Máquina

Escrito el en Sociedad

Carlos Tejedor y Kiko Simarro, las caras visibles del Grupo La Máquina, hacen un repaso por tres décadas de historia donde prima la cocina española, los platos de siempre, recetas sencillas ajenas a técnicas de vanguardia. En los últimos años su restaurante de la Plaza de La Moraleja se ha convertido en uno de los más populares de Madrid. Ahora se atreven con un gastrobar en el local contiguo: La Butiq.

¿Por qué el nombre de La Máquina?
Carlos Tejedor.- La historia comienza hace unos cien años, cuando se fundó en Asturias una casa de comidas. Su propietario era “Pepe el de la máquina”, fresador de explosivos sin vinculación alguna con las máquinas de tren que sirven de enseña en nuestros restaurantes. En 1982, su sucesor y mi padre abrirían La Máquina de Sor Ángela de la Cruz. Ahora tenemos quince en Madrid… y a Pepe, pero en este caso “El fabes”, nuestro cocinero experto en fabada asturiana.

¿Cuál es la historia del Grupo, tradición familiar?
C.T.- Sí, la historia se remonta a los años 30, cuando los abuelos Nemesio y Narcisa ponen en marcha una pequeña casa de comidas. Pero el verdadero iniciador es mi padre, Carlos, que con once años comenzó a trabajar. Viajó, vivió y trabajó en Suiza, Palma de Mallorca, Bilbao y Madrid, en distintas empresas del sector de la hostelería, la distribución y la alimentación. Hombre de principios, recto, observador y trabajador. Y así hasta hoy, que sigue controlando y atendiendo todos los días el negocio familiar.

¡La Maquina ya es toda una institución en la zona!
C.T.- Creo que todo arranca con la compra del producto, y eso se evidencia en el resultado final. Después hay que elaborarlo y hacer posible el milagro de que un simple chopito quede jugoso, fresco y suelto. Primero hay que saber comprar y segundo, el prodigio del cocinero, la sencillez de la excelencia, la mano sabia, la medida exacta… ¡Este es nuestro secreto!

¿Cómo definirían su cocina?
C.T.- Como un ejercicio de transparencia y un homenaje a la sencillez mediante la grandiosidad del producto. Somos defensores a ultranza de la cocina y las materias primas españolas. Los platos de siempre, recetas sencillas ajenas a técnicas de vanguardia, sin utilizar tecnología para alterar los productos. Como decía Néstor Luján: “La lubina no debe saber a solomillo, ni la alcachofa a cangrejo. Si así fuere, no estaríamos hablando de gastronomía, sino de magia o encantamiento”.

¿La especialidad de La Máquina?
Kiko Simarro.- Sin lugar a duda la ensaladilla y las colas de cigala, y una gran selección de mariscos y fritura.

Acaba de inaugurarse La Butiq en la Plaza de La Moraleja.
C.T.- Se trata de una coctelería donde tomar un trago a cualquier hora y acompañarlo de un picoteo informal, desde unas ostras o foie, hasta unas croquetas o bocatines.  Este nuevo espacio va dirigido a todos los bolsillos y edades. Empresarios, ejecutivos, universitarios… Ahora bien, el que lleve la cartera más llena posiblemente se lo pase algo mejor.

¿Y su decoración?
C.T.- Destacan los tonos dorados y una enorme lámpara que se extiende a lo largo y ancho de la gran barra cuadrada. Somos pioneros en abrir una barra en la que caben más camareros dentro que clientes fuera. ¡A veces también somos innovadores!

En los últimos años ha crecido la oferta gastronómica de la zona.
K.S.- Siendo una plaza gastronómica bastante joven, creo que podían haber sido más exquisitos en la repartición de los locales. Tal vez haber aportado más grupos consagrados y negocios menos parecidos para aumentar la oferta.

Tienen más de una docena de restaurantes, ¿algún otro proyecto a la vista?
C.T.- Este año llevamos cinco aperturas, las últimas, La Máquina de Gran Vía, en la novena planta de El Corte Inglés de Callao, con unas vistas espectaculares; y en Ponzano 39, lo que antes era Alborán, que ahora es La Máquina de Chamberí.

Escrito por María Couso – Fotos de Luis Benolier



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