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La moraleja
24 de enero de 2019
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Diego Hidalgo Schnur, el filántropo inteligente

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“Cada día cuando te despiertes, piensa, hoy me siento afortunado de estar vivo, tengo una preciosa vida humana, no voy a desperdiciarla. Voy a utilizar todas mis energías para desarrollarme, para ampliar mi corazón a los demás. Voy a tener buenos pensamientos hacia los demás. Voy a beneficiar a los demás tanto como pueda”.

Parece que Diego Hidalgo Schnur, en su vida, se tomó estas palabras del Dalai Lama -al que conoció personalmente- al pie de la letra. Con siete hijos, una relación fabulosa con todas sus exmujeres y sus maridos, amigo íntimo de algunos de los mandatarios y empresarios más influyentes del mundo y, tal vez, uno de los mayores filántropos de nuestro país, Hidalgo nos recibe en su histórico despacho de Madrid, entre el Paseo del Prado y El Retiro, para hacer un repaso de la política española y global, de su trayectoria profesional y de su vida en general.

En ese mismo despacho donde su padre, Diego Hidalgo y Durán, ejercía de Ministro de la Guerra durante la II República Española, nos enseña un ejemplar del periódico El País dedicado a su vida, con motivo de su 60 cumpleaños.

Y es que este hombre, insaciable de conocimientos, mecenas de la democracia y del desarrollo de pueblos como el de Los Santos de Maimona, fue uno de los fundadores de El País, ha sido consejero del grupo PRISA, de Alianza Editorial, y es presidente de varias Fundaciones para la defensa de la democracia. Entre sus amigos, Kofi Annan, al que tristemente despidió hace unos meses en su funeral; y el Rey Juan Carlos I, padrino de su hija menor.

Hablar de don Diego Hidalgo es excitante pero difícil, ya que no sabemos por dónde empezar. Muchas historias apasionantes e interminables anécdotas con personas que han marcado la historia universal, desde Gorbachov hasta Bill Clinton.

Con su novelesca vida y la de sus padres podría hacerse una película. Para ello nos remontamos al 18 de julio de 1936, cuando la Guerra Civil Española estaba a punto de estallar, su padre ya era blanco de republicanos y nacionales. Estuvo escondido durante meses en un prostíbulo en Valencia hasta que por fin pudo escapar a Francia con ayuda de personas anónimas que arriesgaron valientemente su vida por la democracia y la libertad de pensamiento. Precisamente esos son los valores que marcan, muchos años después, la vida y profesión de su hijo: Diego Hidalgo Schnur.

Su madre, Gerda Schnur, hija de un judío polaco y una austriaca, y afincada en París, era una ilustrada e independiente pintora, poetisa y guionista de cine que alternaba con intelectuales y feministas de la época como Colette y Simone de Beauvoir. Diego Hidalgo aún se pregunta cómo pudo enamorarse de su padre, un regordete español, mucho mayor que ella y bastante pomposo, según nos cuenta. Una buena persona que acabó trabajando como notario después de haber sido ministro de la Guerra, diputado, jurista y miembro del Tribunal Internacional de la Haya. Con ese inspirador código genético, lleno de conocimiento, arte, diversidad y cultura, cómo no iba a nacer este gran filántropo llamado Diego Hidalgo Schnur, digno hijo de sus padres. “El filántropo inteligente”, como le decía su amigo Kofi Annan en la intimidad.

El futuro de España
En los Noventa, Diego Hidalgo publica El futuro de España, un bestseller y libro de cabecera de José María Aznar, por aquel entonces presidente del Gobierno. Se dice que se lo recomendaba a sus ministros como lectura obligatoria. Su contenido vaticinaba algunos de los problemas de España y del mundo, como la inmigración, el terrorismo, el referendum de Cataluña o la crisis económica. Todos -o casi todos- sus pronósticos se cumplieron. Ahora, está a punto de publicar un nuevo libro: Lecciones vitales y consejos para emprendedores sociales. Entre sus actuales proyectos, además, nos adelanta nuevas iniciativas en defensa de la democracia, esta vez, abordando “los males” del siglo XXI, como las “fake news”, la desigualdad o el cambio climático.

En cuanto a su faceta como filántropo, su sino en la vida, sólo podemos decir que es fundador de varias fundaciones entre las que se encuentra FRIDE (Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior) o el Club de Madrid, una organización que reúne a más de cien ex jefes de estado y de gobierno, así como a expertos y académicos para debatir asuntos siempre vinculados a la democracia. Entre sus miembros, Ricardo Lagos, Felipe Calderón, Felipe González, Michelle Bachelet, Gorbachov, Bill Clinton y muchos otros grandes dirigentes de los cinco continentes.

Lamoraleja.com.- Ya han pasado más de 20 años desde la publicación de su ensayo, El futuro de España. ¿Cuáles de sus vaticinios se han cumplido?
Diego Hidalgo.- Desgraciadamente prácticamente todos. Escribí ese libro porque en un momento dado publiqué un artículo a finales de 1993 en El País terriblemente catastrofista sobre los problemas que yo veía en España. Don Juan Carlos (el Rey), que cené con él ese día, me echó una bronca porque me dijo que nunca se hace una lista de problemas sin ofrecer soluciones, y me animó a ir a Harvard a buscar soluciones. Me fui dos años a Harvard y escribí el libro, que daba soluciones y hacía una especie de historia de España de 1995 a 2020. También hacía predicciones para el mundo.

¿Cuáles se han cumplido? Casi nunca han dejado de cumplirse. Los problemas que había en España entonces, siguen estando. Predije la crisis en Europa de 2008 a 2013, predije que en 2014 habría un referendum sobre autodeterminación en Cataluña. También predije el resultado. En el tema de Oriente Medio, desgraciadamente, también se ha cumplido con los posteriores atentados terroristas. Tú predices el futuro y luego te sientes como Casandra -tenía el don de la profecía-, avisas de las cosas que pueden pasar y no hacen nada.

LM.- Jose María Aznar siempre recomendaba la lectura de su libro.
DH.- Me dijo que lo había leído tres veces. Además, Pío Cabanillas, que era ministro con él, me dijo: “Nos ha puesto el jefe tu libro como lectura obligatoria y se habla de las soluciones Hidalgo”, pero realmente nadie hizo nada. No se hizo nada para arreglar las finanzas del gobierno, ni para arreglar el mercado laboral, ni para prevenir la inmigración y los problemas que traería, ni para evitar el crecimiento de la administración pública -estaban cuadriplicándose los funcionarios-, ni se plantó cara al problema del sistema de pensiones. No han hecho nada y los problemas siguen ahí.

LM.- ¿Cuál es su opinión sobre el conflicto catalán?
DH.- Yo siempre he sido una persona de orden y de izquierdas. Pero aquí tengo una opinión bastante rígida. Creo que hace falta, por lo menos, intentar dialogar siempre. Ahora voy a publicar un libro que se llama Lecciones vitales y consejos para emprendedores sociales, y en él escribo que todo conflicto tiene solución, el conflicto catalán lo tiene. Pero pienso que los independentistas son inasequibles a la razón y han creado con éxito y de cara al exterior, una narrativa que está basada en mentiras. La mentira de que hay una comunidad histórica, cuando tú ves la composición del pueblo catalán, el apellido más frecuente es Pujol -en vigesimonoveno lugar (bromea)- porque antes hay García, Fernández, etc. La mentira de que Cataluña nunca fue un Reino, fue un Condado hace mil y pico de años; que les van a admitir en Europa, cuando nadie los quiere en Europa porque evidentemente crearían problemas ya que sentarían precedentes terribles para los alemanes, para los italianos… ¿Cómo que se van a ir las empresas? Todo lo contrario, van a venir más, exclamaban. Pues mire usted, se han ido más de cuatro mil empresas. Yo creo que hay que evitar las confrontaciones, creo que hay que tratar de dialogar, aunque es muy difícil hacerlo con alguien que se niega a dialogar y que dice: “Referéndum o nada”.

LM.- ¿Cómo cree que se ve desde fuera el fenómeno Podemos y el cambio repentino de Gobierno?
DH.- Podemos surgió como consecuencia de la crisis y la poca sensibilidad que había en muchos sectores de la sociedad y del gobierno sobre un porcentaje de gente que lo estaba pasando realmente mal: el paro, los desahucios. Fue entonces cuando hubo el movimiento 15M, que fue un fenómeno muy curioso y que, además, debilitó al partido socialista y se tragó al partido comunista de IU.

Yo creo que Podemos está en un proceso de adaptación, ahora en las encuestas están bajos. El Gobierno de Pedro Sánchez se ha dado cuenta que su peor enemigo político es Podemos porque es el que le quita votos, es el que le traicionó cuando hubo la posibilidad de formar un gobierno con Ciudadanos. El que cortó el camino fue Pablo Iglesias. Ahora, creo que de los cuatro partidos va a ser el menos votado, pero está bien que figuren.

LM.- Participó en la creación del Grupo PRISA, menudo cambio han dado los medios de comunicación desde entonces.
DH.- Han cambiado para muy mal. Yo era muy amigo de José Ortega Spottorno, que fue el fundador de El País. A la primera persona a la que apeló, antes de que apareciera la familia Polanco, fui yo. Por eso, he tenido un porcentaje de propiedad de este periódico bastante alto. Era el segundo accionista detrás de la familia Polanco.

Han pasado dos cosas. Primero, El País fue maravillosamente bien hasta 1996. Fue un periódico independiente, liberal, donde todo el mundo podía escribir. Yo creo que se escoró mucho en las elecciones apretadas entre Felipe González y Aznar hacia el partido socialista. Se volvió muy sesgado en esa época, pero siguió siendo muy importante y resistió la competencia de El Mundo. Se diversificó hacia la radio, la televisión y otros sectores, con mucho acierto, porque Polanco era un gran empresario. A partir del año 2007 -muere Polanco- y de 2008 que empieza una crisis terrible, y de la aparición de las redes sociales y de que la gente lee mucho menos los periódicos y pasa más tiempo en Internet, pues lógicamente ha bajado mucho. Lo mismo ha pasado con otros medios. Pero a partir de la muerte de Polanco eso fue un gran desorden y yo me fui de todos los órganos de El País y de PRISA.

LM.- Es usted uno de los impulsores del Club Madrid, que reúne a ex jefes de estado y de gobierno para debatir asuntos concernientes a la democracia. ¿Cómo está la democracia hoy en día?

DH.- La democracia está muy en crisis por varias razones, una de principales son las “fake news”, es decir, que la gente basa sus informaciones en fuentes no contrastadas y se producen desastres. Desastres electorales como el Brexit y la elección de Trump, las elecciones de Italia, etc. Esa manipulación de la opinión pública y la posibilidad de ingerir e intervenir en las votaciones, que son la base de la democracia, es bastante terrible.

Yo hace algo más de un año tuve una reunión en Nueva York en la Fundación Clinton. Hablamos con Bill Clinton, que era el anfitrión de esta reunión del Club de Madrid. Él estaba muy preocupado por la crisis de la democracia y el problema de las “fake news”, estaba empeñado en explicarme por qué había perdido Hilary las elecciones, y me dio una serie de razones que me parecieron absurdas y erróneas. Y yo, como él es un hombre que se enfada mucho, con precauciones oratorias le dije: “Con todos mis respetos, Bill, nadie lee el New York Times, nadie ve la CNN -algunos la ven-, y están predicando a los convencidos. Aunque no la apoyaron tanto como hubieras querido, no por eso los votantes dejaron de votarla. Hubo errores de la campaña, pero te voy a decir un mensaje de cuatro palabras que se distribuyó por las redes sociales y whatsapp a cuatro millones de votantes católicos: Pope Francis supports Trump, que traducido es: El Papa Francisco apoya a Trump”. Los cuatro millones que lo recibieron eran votantes católicos, muchos de origen latinoamericano, recién nacionalizados, manipulables… Evidentemente el Papa, ni puede ingerir en unas elecciones de otro país, ni su filosofía y ética corresponde a la de Trump. La gente que recibió ese mensaje pensó: “Caramba, tengo que votar a Trump”. “Puede que tengas razón”, me contestó Clinton. Ese es uno de los grandes problemas que tiene la democracia, las “fake news”. Otro de los grandes problemas es la desigualdad.

 LM- Felipe González, Michelle Bachelet, Gorvachov y grandes dirigentes forman parte de este Club. ¿A quién destacaría por su defensa de la democracia?
DH.- Fernando Henrique Cardoso, el único presidente completamente limpio y maravilloso que ha tenido Brasil en los últimos cincuenta años. Fue un gran defensor de la democracia y el primer presidente que tuvo el Club Madrid.

En 2001 celebramos una conferencia sobre Transición y Consolidación Democráticas en Madrid, donde elaboramos una biblia de cómo se hace una transición democrática. Para ello hicimos ocho grupos de expertos para que hicieran recomendaciones muy concretas. En cada grupo tenía que haber un exmandatario como moderador. Los 120 expertos mejores del mundo tratarían el diseño constitucional, el poder legislativo, la reforma de la burocracia estatal y la descentralización, la corrupción, la integración de los militares al poder civil, partidos políticos y sociedad civil, y condiciones económicas. La cumbre fue un éxito hasta el punto que se acabó creando el Club de Madrid.

También en 2005, después de que Bush declarara la guerra en Afganistán y en Irak, hicimos una cumbre con 23 grupos de expertos, jefes de estado y grandes autoridades mundiales. Vino Javier Solana, Kofi Annan, vinieron los chinos, los rusos, jefes de estado de Europa, de África, de América Latina, y tuvimos una conferencia con expertos en la lucha contra el terrorismo. De ahí salió una Agenda de Madrid con recomendaciones. Las conclusiones fueron evidentes y totalmente contrarias a la política de Bush.

El Club de Madrid ha seguido y sigue, y ahora yo creo que una de sus funciones va a ser establecerse en Estados Unidos, mirar a largo plazo cuáles son los maremotos que están por venir: cambio climático, posibles crisis financieras, “fake news”, etc.

LM.- Recientemente ha fallecido Kofi Annan. ¿Qué nos puede contar de él?
DH.- Sí, estuve en su funeral. Una hija mía dijo que lo sentía terriblemente porque era un hombre que, además de tener un aura y carisma con los jóvenes, era una persona que trataba igual al conserje que a un jefe de estado. Era de una simplicidad y de una bondad tan transparente que transmitía muchísimo al mundo. Decía de mí que yo era un filántropo inteligente. Fue un excelente secretario de la ONU. Ha sido una persona absolutamente entrañable.

LM.- Con la Fundación Maimona tiene un vínculo muy especial.
DH.- Los Santos de Maimona (Extremadura) es un pueblo que, como casi todos los pueblos de España, estaba decayendo. En tiempos de mi padre -nacido allí- tenía una población de 13 o 14 mil habitantes y bajó a 11 mil después de la guerra, ya que murió mucha gente. Luego cerró una cementera y se fue despoblando más. En el año 2001, ya eran 5.900 habitantes. Hemos hecho un gráfico de pueblos de ese tamaño y todos han bajado en una proporción del 60-70%.

¿Qué ha pasado después de crear la Fundación? La población ahora es de 9 mil habitantes. ¡Hemos pasado de 5.900 a 9.000 habitantes! Hemos invertido la tendencia. Por cada euro que nosotros hemos invertido en el pueblo, el pueblo ha sacado 2,54 euros. Es decir, el pueblo ha sacado un 254% de retorno. Es un logro extraordinario que ha conseguido el director general de la Fundación, que es un genio.

Texto: María Couso – Fotografía: Elisa Tcach.



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