Cerrar


¡Bienvenido!

Suscríbete a nuestra newsletter para poder recibir todas las novedades de La Moraleja en tu correo.


ENVIAR

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí.
20 de mayo de 2018
Síguenos en:

Villa María Christina, su propietaria nos abre las puertas de esta casa de La Moraleja

Escrito el en Arte Diseño y Arquitectura

Fernando Higueras fue un arquitecto exponencial de la década de los 60, algunos de los edificios más emblemáticos de la capital, como buen “gato” que era, fueron proyectos suyos. Un metódico del orden y la belleza, amante de la luz natural, la piedra y el hormigón visto. Un artista del ladrillo que dejó su sello en algunas casas de exclusivas urbanizaciones como La Moraleja.

Entramos en Villa María Christina. Su anfitriona, -interiorista, representante de la oficina de turismo de Filipinas en España, gran aficionada al yoga y una amante del arte y el diseño- nos recibe en su imponente hogar, obra de este arquitecto. Esta construcción fue un encargo especial de un famoso pintor: Capuleto. Años atrás sus estancias se llenaban de lienzos, caballetes y pinturas.

Muchas historias entrelazadas, una vivienda que es una obra de arte en sí, un interiorismo marcado por piezas icónicas y un jardín de clara influencia asiática por los orígenes de su propietaria, filipina; y por la pasión de su marido por Japón.

Mayari, por Christina Giménez
Hablar de Christina es hablar de diseño, afluencia de culturas y estilos, de buen gusto. Una políglota que dejó su país natal, Filipinas, para emprender una nueva vida en California, Estados Unidos. Educada en los mejores colegios, fue compañera de estudios de Julio José Iglesias. Allí conoció a su marido y formaron una familia, ni más ni menos que tres hijos que han crecido entre obras de arte. Para ellos, descansar en un sillón de Le Corbusier o convivir con esculturas de Degas es lo más natural del mundo.

No podemos hablar de Christina Giménez sin hacer referencia a sus bolsos, diseños muy exclusivos, piezas delicadas, muy arquitectónicas y con materiales tan únicos como tortuga, nácar, pitón o piel de avestruz.

Mayari, así se llaman estas pequeñas obras de arte en forma de clutch, elaboradas a mano en Filipinas por expertos artesanos en un minucioso proceso. Puedes encontrarlos en los almacenes Harrods de Londres o por encargo (Tel.: 638 673 121).

Colosal arquitectura y diseño
Ella y su marido forman el tándem perfecto. Christina, diseñadora de exclusivos bolsos y con un grado de interiorismo que le ha aportado conocimientos suficientes para decorar esta majestuosa vivienda. Él, arquitecto.

Así, su casa, con más de 1.300 metros cuadrados y dividida en tres plantas, es un alarde de diseño, con esculturas de grandes artistas de la historia como uno de los famosos móviles de Alexander Calder o una escultura de Degas; butacas originales de Eams, sillones de Le Corbusier, lámparas de alabastro, sillas Luis XV, muebles Art Decó y cojines de Hermès. Un verdadero placer para la vista.

Su rasgo más distintivo es la gran pirámide que la preside, una luz cenital tamizada que proporciona iluminación natural a toda la vivienda, y que se convierte en el eje central de la construcción. Esta característica, junto con las bóvedas tabicadas típicas de Fernando Higueras en otras obras, ha influido en arquitectos posteriores de manera significativa.

La planta superior es exclusiva para sus hijos, un enorme y diáfano espacio con un tatami hecho a medida para que puedan practicar sus deportes favoritos. Y un impresionante jardín lleno de bambú y árboles centenarios, con varias cabañas de madera, una de ellas en la piscina -con barras de teppanyaki y paneles japoneses- para disfrutar de las noches de verano.

Fernando Higueras, el artífice
Hace algunas ediciones pudimos entrar en la casa del arquitecto Miguel Fisac, fue todo un privilegio ver su trabajo más íntimo. Ahora lo hacemos con otro contemporáneo: Fernando Higueras, el “arquitecto de la cueva”. Y es que este artista con mayúsculas, excavó un hogar-estudio en el jardín de su casa familiar. Un pionero de las viviendas sostenibles, su arquitectura promovía una armonía entre el hábitat humano y su entorno natural.

La riqueza de la obra de Higueras, que tenía como referencia a Frank Lloyd Wright, se vio representada en algunos de los edificios más distintivos de Madrid, como las viviendas de San Bernardo con sus terrazas de enredaderas, el edificio Castellana -en el número 266 del Paseo de la Castellana-, o la Sede del Instituto del Patrimonio Histórico Español, entre otros.

Fue premiado como acuarelista, fotógrafo y escultor, pero él elegiría la arquitectura para consagrarse. Gran amigo de Gloria Fuertes, César Manrique o Núria Espert, hizo la casa de estos dos últimos. Era un gran coleccionista de arte, con bocetos de Chillida y cuadros de Antonio López en las paredes de su estudio.

Un hombre controvertido cuyas críticas, a veces feroces, tocaban a importantes personalidades como Le Corbusier, del que opinaba que era mal arquitecto: “A pesar de lo mal arquitecto que era, ha sido el primer propagandista de la historia del arte moderno, porque de cada obra que hacía publicaba cinco libritos; la única persona con un talento semejante para venderse mejor es Julio Iglesias”. Paradójicamente, algunas de sus casas y edificios están llenas de piezas de Le Corbusier.

Desde lamoraleja.com agradecemos a Christina Giménez y a su familia que nos hayan abierto las puertas de su hogar, ahora conocemos un poco más de las gran historia que hay detrás de cada casa y vecino de La Moraleja.

Fotografía: Luis Benolier.  Texto: María Couso.



Aún no hay comentarios en este artículo

Deja tu opinión