Cerrar


¡Bienvenido!

Suscríbete a nuestra newsletter para poder recibir todas las novedades de La Moraleja en tu correo.


ENVIAR

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí.
26 de abril de 2018
Síguenos en:

El Pract&co, el sueño de Víctor Enrich y María Vega de Seoane

Escrito el en Sociedad

Dos personas camaleónicas, activas y muy emprendedoras que no le tienen miedo a nada, y mucho menos a dirigir dos restaurantes en los tiempos que corren. El amor y la experiencia de Víctor Enrich por la cocina y su espíritu empresarial, se suman a la creatividad y el dinamismo de María Vega de Seoane. Forman el tándem perfecto para convertir estos dos espacios culinarios de La Moraleja en lo que son, un lugar de referencia en la capital, un reclamo gastronómico basado en la sencillez y en la calidad del producto.

– ¿Cómo nace El Pract&co Brasserie?
María Vega de Seoane.- Hace ya algo más de un año. Antes teníamos El Taller Gastronómico, luego nos quedamos con el Gastrobar. Pero queríamos adaptarnos a la gente, a la situación actual. Vimos que pedían cosas sencillas, buen producto y a un buen precio. Queríamos levantar un modelo de negocio práctico en todos los sentidos. Y de ahí vino el nombre. Práctico también es el barco que acompaña a otros cuando entran en el puerto, y es el nombre de un libro de cocina tradicional muy conocido: El practicón.

– ¿En qué se basa su cocina?
Víctor Enrich.- Es una brasserie mediterránea donde la base de la cocina está en un horno de brasa. Queremos hacer una cocina con los sabores de siempre, sin ningún tipo de pirotecnia. Sencilla, al alcance de todo el mundo. Cocina de mercado donde destacamos

– ¿Las propuestas de verano?
V.E.- Para empezar tenemos nuestra terraza, una de las mejores de Madrid. En El Pract&co cambiamos la carta por temporada, en primavera vienen muchas setas y platos más fresquitos: ensaladas, gazpachos… Cuando llega el verano realizamos cremas frías, como el gazpacho cremoso de fresas, ostras, etc. De junio a septiembre abrimos todos los días, también los domingos por la noche.

– ¿Los comienzos de Víctor Enrich en la hostelería?
V. E.- Siempre me había atraído este mundo. Llevaba muchos años trabajando en una multinacional como auditor financiero. Finalmente me fui y empecé en un restaurante pequeñito en Madrid, Laray. Y partir de ahí ya no paré. El primer día que pisé la cocina supe que eso es lo que quería hacer. Te lo pasas muy bien en los fogones, pero también hay que tener en cuenta el lado empresarial, que no es tan fácil. No solamente hay que saber cocinar. Y me gustaría hacer una mención especial a mi hermano Guillermo, socio de los dos restaurantes y que me ha apoyado incondicionalmente.

–  ¿María, cómo aterrizas tú en este mundo?
M.V.S.- Por mi marido Víctor. Yo trabajaba y teníamos una niña, un día me dijo que quería ser cocinero. Yo le di todo mi apoyo, me pareció muy valiente que siguiese su sueño. Le veía tan feliz que lo dejé todo y me monté en su barco. Ha sido duro pero estamos muy contentos, ya llevamos unos 11 años. Me gusta mucho este mundo, aunque es muy duro, tienes que estar siempre en el restaurante. Ahora tenemos un equipo de sala y de cocina en el que puedes delegar, pero pasa sólo cuando tienes mucha experiencia y un equipo diez, que es el que tenemos.

– ¿Las claves para tener éxito?
M.V.S.- La constancia en la calidad, tanto en cocina como en sala, el amor por esta profesión. O verdaderamente eres un apasionado de la hostelería o no duras ni un asalto. Es importante saber cocina, Víctor es para mí unos de los mejores cocineros del mundo, ¡tiene una mano para el sabor! La clave son los precios moderados. Hay que pensar en cosas nuevas, ver qué se puede mejorar y estar en constante evolución.

– ¿Qué papel desempeña cada uno?
M.V.S.- Él es el jefe total. Yo en casa y él aquí (risas). Es empresario-hostelero y chef. Elabora y supervisa las cartas, etc. Luego tenemos a personas de confianza, como el caso de Christian Jaldin, el chef de El Pract&co y mano derecha de Víctor. Y Cristina de Benito Olcese, que nos ayuda con toda la administración y muchas otras cosas.

– ¿Y El Taller de la Hamburguesa, también en la Plaza de La Moraleja?
V.E.- Desde el principio, hace dos años, funcionó muy bien. Pensé, ¡hamburguesas!, y prácticamente en una semana monté el modelo de negocio. Tenía una idea muy clara de lo que quería respecto a lo que es la calidad de una hamburguesa. De hecho, lucho todos los días para conseguir la mejor carne, el mejor pan, los mejores productos. También pensé en el sector familias de La Moraleja, que pedían un sitio así. De la decoración se ocupó María, que creó un espacio resistente enfocado a los niños con maderas, hierros, la tendencia de aquel momento en Nueva York.

www.tallerdelahamburguesa.com
www.el-practico.com



Aún no hay comentarios en este artículo

Deja tu opinión