Las cenas de Pedro J. Ramírez a precios... "razonables"
Supongo que os habréis enterado del lío que se ha montado:
http://www.tinyurl.com/6n9ab4l
Sobre el particular, algunas cosillas:
No tengo opinión sobre donde come o cena cada cual ni dónde quiere gastarse su dinero. Si este individuo se quiere gastar 150 EUR/persona en una cena en un restaurante, me parece muy bien. Allá él.
Pero sí tengo opinión sobre otras cosas:
Por ejemplo, recordando aquella antigua película, echo de menos lo que llamaría "el discreto encanto de la discreción".
No me parece muy normal utilizar internet como una especie de caja de resonancia donde cuelgas mensajes con todo lo que vas haciendo en tu vida: que si su hija se va a la universidad, que si la cena de despedida, que si has comido el menú tal o cual... Recuerda mucho a esos personajes cutres que venden su vida a las cadenas sensacionalistas que llenan su parrilla de programación discutiendo sobre las vidas propias y ajenas (¡hola, tele5!). Si quieres hacer una cena especial para despedir a tu hija, para mí esa es una celebración que interesa al círculo familiar. A nadie más.
Y, en segundo lugar, entiendo el enfado de algunos "twitteros" que comentaron el pésimo gusto de publicar estas cosas con la que está cayendo en el país en cuanto a crisis, recortes, etc.
Por lo demás, y a propósito del Sr. Ramírez, ¡qué lejos quedan aquellos tiempos en que este hombre se presentaba en sociedad como el combatiente por Diario 16 contra los elementos (o sea, contra el gobierno y sus amigos). O cuando dio toda una lección de periodismo de investigación sacando a la luz la trama de los GAL.
Desde hace ya demasiado tiempo, Pedro J. Ramírez juega a poder fáctico, amenazando con utilizar su periódico contra quienes no se pliegan a sus deseos, en una pose más de capo que de director de un medio de comunicación, que, otra vez más, debería moverse en segundos planos. El deseo de notoriedad le puede.
Pues eso.
P.S.:
Por cierto, Madrid es una ciudad (casi) imposible para salir a comer o cenar a un restaurante. Precios exageradamente altos que no se corresponden casi nunca con lo que te ponen en el plato, calidades mediocres, etc. En mi opinión, aquí sí hace falta un "ajustazo" de los gordos. En el caso del restaurante de este hombre, 150 EUR/persona, si sales a cenar con tu marido/mujer, novio/a, amante de cualquier sexo, etc., son 300 euros... más vino. Que, en mi opinión, es algo que se acerca mucho a lo que se entiende popularmente como timo.
Eso sí, cuando te ponen las patatas mezcladas con piedras y tienes que adivinar cuáles son una cosa y cuáles otra, te pasas un momento divertido.




