La carta del menú
Algunos apuntes subjetivos sobre el resultado del congreso del PSOE:
1. Antes de nada, felicitar al PSOE por su Congreso, por su desarrollo y por el ejemplo de democracia que ha dado. Como ha ganado el candidato oficialista, supongo que no le moverán el sillón y se le quitará de enmedio la vieja guardia como en alguna otra ocasión anterior.
Bienvenidos, pues, a la familia de partidos que eligen a sus líderes por confrontación democrática entre diferentes candidaturas y no "a dedo" o por señalamiento del líder que se retira, como ocurre en otros sitios.
2. Sobre el candidato elegido:
Que a estas alturas de la película, el plato fuerte del menú que nos ofrece el PSOE para digerir la crisis sea una persona que ya hace veinte años, como ministro de la Presidencia y de Relaciones con las Cortes, nos contaba a todos que el gobierno no tenía ni idea de qué era eso del GAL... es sintomático del "dinamismo" de la política española. Un auténtico parque jurásico con dinosaurios vivitos y coleando.
Por lo demás, pienso que el Sr. Rubalcaba tiene envidia del Sr. Rajoy y quiere parecerse a él.
Tiene envidia, sí.
Los dos han sido ministros de la Presidencia. Los dos han sido ministros de Interior. Los dos han sido vicepresidentes del gobierno.
Pero, aysssss, Rajoy le gana en que ha sido (actualmente) presidente del gobierno. Y Alfredo, no.
Y eso le puede. Así que no parará hasta tener los mismos cromos que su parecido más razonable. Si él lo es, ¿por qué yo no?, se pregunta.
Y como el chaval no es "nada" ambicioso y no le gusta para nada eso del sillón... pues ahí le tenemos. Que quiere también probar de ese sillón.
En fin, las cosas del duopolio.
Chimpún.




